"
Era de las que rompen los puentes con solo cruzarlos
".


7 de noviembre de 2010

Pensaré en ti

Querido tú:


Lo siento.

Tengo que decirte varias cosas, esta lloviendo, bueno estaba esta tarde mientras escuchaba música y no hacía nada y ahora me he pintado las uñas marrones como el otoño para ir conjuntada con las hojas, en realidad no quería contarte nada de esto, porque nada de esto importa.

Me voy, no es que me vaya para siempre pero me voy volveré lo se en realidad no me quiero ni despedir porque esto no es una despedida, es un hasta luego Lucas. Hace días que te lo quería ir hace días que intentaba decirte que me vuelvo a Siberia, quería ir al Polo Sur pero en Siberia estaba el chico suicida voy a decirle que no lo haga otra vez que en vez de autodestruirse que me cuide y que me prepare chocolate caliente, y que me cuente historias y que no le guste mi risa, que no le guste nada. También quería decirte que no te enfadaras con él, no es su culpa quería hacerlo antes necesito coger aire, aunque el de Siberia no sea uno de los que más le gustan a mi fría nariz.

Otra cosa que quería contarte es que las amantes no son como las pintan, no. En realidad las amantes son las jodidas de las películas, las amantes quedan como simples brujas de una película barata y con poca gana. Las amantes no son frías ni sienten dolor, no querido tú ellas no son así, lloran como unas tontas y en realidad te pueden querer como nadie te puede querer. Las amantes por mucho que las hagas llorar siempre te sonreirán y ya puedes haberle dado de ostias que les dará un vuelco al corazón cada vez que las llames. Déjalo es una tontería, pero te quiero.

Te echare de menos rinconcito, pero tengo que irme por un tiempo.
Os juro ositos polares que volveré, cuándo no lo sé pero esto no es un adiós sino un hasta luego


Qué hago yo ahora con un millón de besos
I have to say goodbye to you.
And I don't want to.
I don't want to.

24 de octubre de 2010

Sabes saqué un diez en aquel examen... lo mejor de todo es que no me importó una mierda, no tenía motivos para estar contenta.

20 de octubre de 2010

Lay down a list of what is wrong the things you've told him all along and pray to God he hears you

Desde mi posición veía como Izzie se terminaba la segunda botella de ron de golpe, sin dudar, a veces con temblores en el cuerpo pero fría, fría como el hielo o quizás más. Al principio me pensaba que solo quería divertirse pero cuando vi que había bebido de la botella y se había dejado la mitad pude entender que no quería divertirse o quizás ella pensaba que así podría recordar lo que era. No la había visto beber nunca, en contadas ocasiones y cuando le decíamos cuarenta veces venga Izzie diviértete y toma esto, ella solía hacer una de sus muecas y cogía una copa aunque yo nunca se la vi terminar.

Hacía varios días que se le había borrado su risa. La vi comprarse tres paquetes de gomas de borrar pero nunca llegué a imaginar que lo conseguiría hacer. Sonreír no significa ser feliz, pero si que se puede asemejar a vivir. De golpe Izzie cayó rendida en el suelo, como quién muere de repente. No llamé a la ambulancia sabía que no llegaría al coma etílico pero también sabía que aquello era lo más parecido a tener paz desde hace unos días...

Cuando abrió los ojos el mundo se le vino encima, incluso pesaba más que la última volta.

19 de octubre de 2010

Las amantes bipolares tenían esa cualidad de inundar habitaciones...

8 de octubre de 2010

Paranoia

Les noies paranoies sempre han tingut eixe toc especial que pocs comprenen, allò que et pot fer pedrer el cap que pots tornar-te un boig intentant explicar-la. Però no ho intentes mai ho aconseguiràs aquella tan sols era una petita, una petita noia i per conseqüència una petita paranoia. El pitjor de tot no es que no la pugues entendre mai, sinó que ella no s'entendrà i no s'estimarà. Però us parlaré de una noia paranoia d'aquelles que s'abrasen i es peguen petons elles soles, de les que igual que es posen a plorar com comencen a dir bogeries i a posar-te cares estranyes. Aquesta noia paranoia t'intentarà fer riure al mateix temps voldrà empresonar el teu cor així que no esperes molt d'ella recorda que tan sols es una petita paranoia.

I estima-la, estima-la com l'estime jo o com s'estima ella que es el mateix. I si no l'estimes i si et pareix la cosa més idiota de tot el món no passa res, resulta que tu ets d'aquelles persones que es fan anomenar normals.

Tenía cosquillas hasta en el corazón

Onda se cayó directamente en la cama y allí estaba él mirándola como siempre solía mirarla, como si no tuviera remedio y como si el peor remedio que existiera en ese mundo fuera él. Reía como solía hacerlo ella, a carcajada viva sin mostrar ningún tipo de rubor al enseñar todos sus dientes y ya que estaba su parte más bonita del corazón. Paul se tiró encima de ella quitándole la camiseta de manga corta que llevaba entonces se adentro en su barriga, eso hizo que Onda empezara a reír más fuerte porque era la chica con más cosquillas del mundo, pero a Paul no le importaba hacerla reír aunque eso no fuera lo que él quisiera hacer.

A Paul le encantaba zambullirse en sus olores, Onda se parecía a un bosque lleno de toda clase de flores, frutas y demás plantas que existieran en el mundo desde las más corrientes hasta las más exóticas. Sus olores eran como ella, podías sentir el dulce olor de la vainilla, o el atrevido olor del melón o la acidez de cualquier limón o el soleado olor a coco... Y Onda podía ser todos esos olores en un segundo, eso era lo que adoraba Paul de ella que igual podía ser la cosa más dulce del mundo que igual te salía por las ramas y te la veías colgando de algún rincón de su habitación.

Onda sonrió, se terminaron las carcajadas, él también. Los dos se entendían, los dos se complementaban, y siempre compartían esa chispa de luz en sus ojos...

-Sin lugar a duda te comería mordisco a mordisco, pequeños y sabrosos mordiscos.

3 de octubre de 2010

Antes hacía frío pero se podía vivir.

23 de septiembre de 2010

Llegas tarde

-Llegas tarde- gritó Jack desde la otra esquina de la barra.

Susan entró con su media melena ondulada por aquel bar sombrío y mugriento. Al ver el rostro de Jack una sonrisa se le dibujó en la cara mostrando sus dientes blancos y bien alineados. Aquel hombre tenía unos cuantos años más que Susan se había conocido tiempo atrás en una reunión de tiburones de la bolsa, ella era hermosa tenía unos labios rojos y unas cejas gruesas pero bonitas al fin y al cabo; en cambio, Jack era un tipo bien plantado con un color de piel oscuro por las largas horas al sol haciendo quién sabe qué su cabello era una media melena corta con bastante pelo y negro como el carbón, en cambio sus ojos miel le hacían parecer un hombre dulce (bien sabía Susan que no era así). Aquél día Susan se acercó a él y con tan solo mirarse a los ojos salieron de aquella aburrida reunión e hicieron el amor entre los matorrales que había al lado.

- Lo siento, tenía cosas importantes que hacer. Un güisqui por favor -le pidió a la camarera que llevaba un piercing a la nariz-. Creo que deberíamos dejar de hablar, esto no debe de estar bien.
- ¿Y porque no?

Susan miró los ojos de Jack, aquellos que siguió aquel catorce de marzo mientras él intentaba seducir a la secretaria, era una jovencita de dieciocho años incapaz de creer en poco más que el amor, ella sólo le llevo una copa de champagne.

-Porque creo que te quiero.

Los ojos de Jack cambiaron se volvieron oscuros la miel desapareció siendo sustituida por una máscara oscura. Jack sólo pedía una cosa, que no te enamoraras de él.

18 de septiembre de 2010

Un día te diré basta y dejaré de respirar

Madamme Juliette sabía vivir sin aire, lo comprobé la semana pasada cuando vi que Paul se marchaba de su casa por la ventana trasera. Todo el mundo sabía que eran amantes, amantes bipolares.. Ellos nunca lo admitirían pero se amaban con locura. Aquella mañana mientras Paul se metía entre las malezas de su jardín Julliete aguantaba su respiración en la habitación donde todavía olía a su amor pero que también podías sentir la humedad de las lágrimas que habían derramado cuando Julliete le dijo a Paul que no iban a verse más, que se olvidara de todo, que se olvidara de los jueves a las ocho y treinta y seis de la tarde, porque ella ya no iba a estar más. Era mejor así, Julliete lo sabía. Ahora aunque su cabeza no lo sintiera su corazón le estaba pidiendo a gritos que fuera hacia él y le dijera que no quería que se fuera.

Julliete sigue sin respirar y nota como se hace pequeña, estúpida y pequeña, intenta escuchar a lo lejos los pasos de Paul abandonar su jardín y saltar por la verja. Entonces fue cuando Julliete se convirtió en la piedra que se hizo añicos.

31 de agosto de 2010

Te echo de menos lo ves, otra vez vuelvo a perder

Se encontraba en el hospital con un yeso en el brazo y la cabeza vendada. Aquel día Daniel se había empeñado en volar así que decidido subir al tejado y con los brazos abiertos lanzarse al vacío esperando que alguna fuerza sobrehumana le hiciera volar alto. Pero allí no había nadie que lo sostuviese y el ruido de su caída fue lo más doloroso que Annette había sentido en su vida. Annette era una adolescente que intentaba sacarse un poco de dinero llendo a cuidar a Daniel todas las mañanas y los viernes por la tarde. Aquel día Daniel no se quiso comer sus cereales para desayunar y Annette lo castigó haciéndolo subir a su habitación. Minutos más tarde sintió como todo su cuerpo se estremecía.

Ahora estaba allí esperando que aquel niño de ojos azules y con un cabello rubio claro abriera los ojos antes de que vinieran sus padres y lo encontraran allí con un aspecto tan débil. Annette adoraba a Daniel, con sus ocho años conseguió enamorarla de la forma más estúpida.

Al despertarse ocurrió lo que nunca hubiera esperado que ocurriese, Daniel no recordaba quién era aquella muchacha de cabellos oscuros.

-Annette, soy Annette- decía repetidas veces hasta que fue ella la que perdió el conocimiento.

28 de agosto de 2010

Los del noveno siempre solían oler mejor que los del décimo

Diane se subió a la azotea de su nuevo departamento y se sentó en la barandilla sintiendo el aire correr por sus pies. Aquel apartamento tenía siete pisos, pero ella siempre mandaba cartas al hombre del noveno un inglés que no tenía aspecto de inglés. Se solían encontrar a las siete y cuarenta y seis de la tarde cuando los dos subían a tender la ropa y discutían sobre los vecinos que les robaban su ropa para ser más exactos a él le robaban sus camisetas y a ella sus pequeños  pijamas. Discutían siempre alegremente, como quién habla de los cantares que tenía María la mujer mayor que vivía en el primero cuando regaba a sus hortensias, en realidad, los dos sabían que eran ellos los que se robaban la ropa.

Hacía tres noches que aquél hombre no subía al azotea, ni su ropa colgaba mojada esperando a que al día siguiente alguien la recogiera o quizás esperaba a que la secuestraran ¿quién sabe?, nunca tuve conversaciones con mi colada. Y desde allí arriba Diane, sintiendo los coches pasear por debajo de sus pies como minúsculas hormigas empezó a cortarse sus rizos y dejarlos caer, como si los liberase de aquella carga que era ella. Bajó corriendo por las escaleras hasta que llegó a su piso y recogiendo sus cosas se marchó de allí como buena nómada que era. Horas después él también se encontró solo, resultó estar completamente vacío sin entender muy bien porqué.

24 de agosto de 2010

Tiene un problema que este solucionador de problemas no puede ayudarle a resolver. Gracias Windows

20 de agosto de 2010

Mis ojos parece que vayan a cerrarse, tengo tres pañuelos a mi lado, mi cabeza esta a años luz de mi cuerpo, tengo ganas de llorar sin un porqué con sentido y esto no parece ningún estúpido relato sin sentido sino un montón de letras juntas sin terminar de entender muy bien lo que quieren decir. No te preocupes, hoy yo no soy yo o quizás yo quiero ser.

12 de agosto de 2010

Se había comido, literalmente

Joel estaba apoyado al lado de la puerta principal dándole la ultima calada al cigarrillo. Si por él hubiera sido aquella tarde se hubiera quedado en casa terminando el maldito trabajo que le había pedido la profesora de filosofía para septiembre. Dani le dio un puñetazo en el hombro el cual Joel respondió con una mirada rotunda.

Caminábamos a una velocidad tranquila sin prisas, pero notaba como cada vez tenía la mirada más puesta en mi. Todo el mundo me lanzaba miradas y hay quienes se miraban los unos a los otros y empezaban a cuchichear. Los odiaba. Los odiaba de una intensidad tan grande como me odiaba. Sólo hacía un año que no había ido allí, se suponía que si me iba me podría recuperar. A lo lejos un chico con ojos marrones me miraba intentando adivinar mi nombre.

No podía ser ella. Aquella muchachita tan triste no podía ser la Anita que yo conocía. Su risa había desaparecido por dos sombras moradas debajo de los ojos, su cuerpo realmente demacrado daba pavor con solo verlo. Mi mirada se entristeció al ver aquel cadáver andante en cambio aunque mis pies querían quedarse quietos mi mente les ordenó ir hasta ella.


Sentí como analizaba cada una de mis palabras y como cada pregunta que me decía inconscientemente terminaba con un ¿como has terminado así? Sabía que estaba emocionado al verme, era el único que todavía intentaba que contestase a sus llamadas después de dos años. No tardó mucho en irse, en realidad no había nada que contar ahora que ya lo había entendido todo. Pero no se fue sin antes acariciarme la mejilla como si me tuviera que esfumar, como si en realidad se estuviera despidiendo de un cadáver. Y por primera vez tuve ganas de invitarle a cenar.

Aquella Anita había desaparecido, para ser más exactos ella misma se había comido.

8 de agosto de 2010

Jane, vuela

Jane y Eric estaban tumbados en aquella espesa masa de césped verde recién cortado que todavía desprendía su aroma además del toque surrealista del jazmín. Estaban en silencio, tranquilos, oyendo el ritmo de sus respiraciones acompasadas y creando su propia melodía. Jane miraba a Eric de reojo y sonreía, él arqueaba las cejas sin terminar de entenderla del todo.
Jane se sentó cogiéndose las piernas con las manos y metiendo los pies un poco más dentro de aquella espesura hasta que llegó a sentir la humedad de la tierra.

- Aquí los aviones vuelan mucho más alto, por mucho que levante las manos no los puedo sentir, por alto que levante la voz no me van a oír y estoy segura que nadie nos verá.
- ¿Y para qué quieres tenerlos tan cerca si al final sabes que nunca los cogerás? - Eric se incorporó al lado de Jane y con la mano rozó el césped de su lado.

Las lágrimas rebeldes empezaron a correr por la fina cara de mármol de Jane, sus ojos avellana se empañaban cada vez más. Eric cambió su cara, además de llevarse una buena punzada de dolor en el pecho sintió como Jane poco a poco iba desapareciendo al paso de sus días, había algo de Jane que se estaba autodestruyendo y estaba casi seguro que era toda ella.

- Jane, ¿sabes por qué los aviones vuelan tan alto?

Jane lo miró mientras se limpiaba sus lagrimas con el puño

- Porque así todos los problemas pesados se quedan en tierra y nunca pueden volar detrás de ti. Así que un día nos iremos tú y yo en avión donde sea, pero que vuele alto de esos con los que tú solías tocar el suelo con la punta de los pies.

Jane se volvió a tumbar en el suelo y vio pasar una estrella fugaz, quizás tuviera razón...

4 de agosto de 2010

Yo nací un poco Capitán Garfio

Siempre odié el maldito tic tac de los relojes de varillas, siempre con su tic y su maldito tac que si te das cuenta los dos hacen el mismo ruido. Ahora el tic tac lo hace otra cosa, otra que está mucho más adentro de ti todo recto a la izquierda pero este va mucho más rápido, y su rapidez es directamente proporcional al tiempo que envejece. Cada bum un bum menos.  Creo que el Capitán Garfio no odiaba al cocodrilo que siempre nos hicieron creer, él en realidad odiaba al maldito conejo de Alicia que siempre llegaba tarde a cualquier cita.

El tiempo corre más que yo porque un día me hizo la zancadilla caí y desde entonces el viaja a la velocidad de la luz y yo soy su tortuga. A lo mejor esto termina como la fábula de la tortuga y la liebre, pero nunca creí en los finales extraordinarios. Otras veces el tiempo se detiene como aquella liebre, lo sé porque en esos momentos me siento más próxima a él, pero al poco tiempo volvemos a mantener nuestras distancias.

1 de agosto de 2010

Y fue entonces cuando el león se comió a la oveja, después 


se tomo su tequila de las cinco menos diez

17 de julio de 2010

El hombre lobo

León llamó a la puerta de Viola, al parecer después de tantos años se había enseñado a llamar a su puerta.

- No está Iván, ¿y se puede saber quién te ha abierto la puerta?
-Fue Cristina, la chica esa..., no vine ha hablar con Iván

Viola arqueó una ceja y le dio una vuelta a la silla de su escritorio. León llevaba cara de preocupado, nunca le había visto así, en realidad pocas veces había tenido una charla con él sólo a no ser que estuviera esperando a Iván.

-Mira Viola... ¿nunca has tenido un secreto que no has podido contar a nadie? De esos que te cogen el pecho y no te lo sueltan, de los que nunca vas a poder librarte de ellos y sabes que nadie te puede ayudar porque nadie debe saberlo... Un secreto que nunca hayas contado a nadie- la voz de León se iba haciendo más débil conforme avanzaba
-¡¿No me digas que eres un vampiro?! No, ¡mejor un hombre lobo!

Con sus aires teatrales Viola puso los ojos en blanco y levantándose de la silla empezó a reírse de él. León se estiró desde su posición cogiendo un cojín color rosa con el relieve de una oveja, Viola intentaba detener sus golpes con sus manos y de vez en cuando emita el sonido de un aúllo para contraatacar cogió su peluche en forma de oso e intentaba ponérselo en la cara de León. Al fin, León consiguió tumbarla encima de la cama y aprisionarla. Desde allí Viola podía ver sus ojos chocolate con ese brillo que minutos antes habían perdido su pelo castaño era corto, bastante más alto que viola a su lado viola parecía una pulga y él un dinosaurio además no podía negar que iba al gimnasio varias veces por semana.

- En realidad si que tienes pinta de hombre lobo, ¿desde cuando lo sabes?
- Serás bruja, en realidad yo soy mucho mejor que esos hombres lobo de los que tanto hablas.
- Jajaja, nunca.

Los ojos morado maliciosos de Viola se tornaron dulces como sólo Viola podía ser, entonces abrazó a León como si quisiese transmitirle aquella magia que sólo emitía ella. León le dio un beso en la mejilla y se fue.

10 de julio de 2010

Eran dos putas estrellas del RoCk

Hablaban por los codos y se besaban de esquina a esquina


Imagina que somos dos malditas estrellas del Rock, tú con tus gafas y millones de niñas enamoradas detrás de ti, yo la típica rubia de pelo rizado que va rompiendo corazones y que muchas la apellidan la maldita zorra rubia. Nuestro perro sería un actor porno de pelis perrunas, y estate seguro de que todas las caniches irían detrás de él.

Iremos con caravana aquí y allá, pasaríamos noches en moteles abandonados llenos de borrachos bebiendo cerveza y nos uniríamos a ellos aunque no me guste la cerveza, viviríamos el uno del otro beberíamos de la misma boca y nos alimentaríamos de nuestros frágiles cuerpos de estrellas. Pero antes seríamos teloneros de cualquier teatro que representara Romeo y Julieta, allí detrás entre escena y escena nos daríamos algo más que besos fugaces.

Y entre aquí y allá, entre escenas románticas, entre noches prohibidas la gente hablará y entonces seremos unos parásitos más de esta sociedad. Nos encontrarán en nuestra caravana tirados en el suelo, con las paredes llenas de polvo blanco y diciendo estupideces sin parar de reír. Yo pasaré de ser la maldita zorra rubia a ser aquella drogadicta y tú pasarás de ser el ídolo de las adolescentes a ser un abusador.

Pero es que ni tú podrías pasar sin dormir veinticuatro horas ni yo podría ser aquella zorra que tanto amaron.
Imagina que tú y yo somos drogas sexo y rock & roll.

5 de julio de 2010

Simplicidad

Hay quienes dicen que lo que más les gusta es lo complicado, las cosas enrevesadas, difíciles de entender en cambio, yo se que no es así. Nadie de esos le dijeron que querían un examen complicado a su profesor de mates, ni mucho menos al que les daba física, buscaban algo simple algo que se pudiera deducir a simple vista. Somos simples marionetas cortadas de un mismo patrón que intentan ser distintas, complicadas y resulta que por muy diferentes que quieran ser todos serán igual de diferentes.

En cambio buscamos enamorarnos de la persona más complicada que haya, esa que es intrigante, que tiene secretos, de la que nos engancha como una telenovela mexicana a las cuatro de la tarde cuando el Sol está en lo más alto. Pero al final nos damos cuenta que nos hemos enamorado de una manera simple tan simple como el hecho de respirar.

Yo soy de esas personas simples que se creen complicadas, pero no soy nada más que simples palabras juntas y soy palabras porque no creo que haya algo más simple que palabras, con una simple sintaxis, con una simple falta ortográfica, simple como vivir... No, en realidad vivir es lo más complicado que hay para vivir hay que buscar sintaxis complicadas, aprender complicadas reglas ortográficas, pero lo más importante de vivir, lo más simple de la vida es ser feliz y eso es lo que nos empeñamos en complicarlo.

2 de julio de 2010

Querido tú:

Si quieres que te confiese una cosa he de decirte que soy la peor consejera del mundo. Es poco razonable pedirle consejos a alguien que sufre bipolaridad, por desgracia sus valores cambian cada poco tiempo en cambio hay quien sigue hablando con ella. Pero la gente es así busca a alguien con quien poder contar sus historias o lo que quieran convertir en sus historias, sus sueños y sus locuras así que a quién mejor elegir que a una pobre bipolar que seguramente esta mucho peor que ellos. Y sin ningún sentido ella empieza a decir palabras sin sentido, que no valen nada pero que quizás era lo que estabas queriendo oír pero en realidad lo que hay allí escrito no se parece en nada de lo que uno deduce.

Y si quieres que te diga la verdad en realidad lo que la amante te quería decir es que el tiempo la aterra y sigue con el tic tac...

28 de junio de 2010

Solitude

Era la persona más antisocial que conocía, quizá porque era la única persona en el mundo que en realidad conocía. Hablábamos dos veces por semana a veces ninguna, lo suficiente. Nunca hay que llegar al límite, rozarle, acariciarlo pero no llegar. Se frustraba fácilmente y no le hacían ningún mal los domingos cuando no hay nadie con quien hablar, se podría decir que el domingo sería su día favorito pero sabía que el lunes tendría que volver a reunirse con todos aquellos.

A veces me llamaba llorando, aquello quería acabar con ella. Me decía que no me soportaba que la agobiaba que la estaba matando en cambio ella me decía que quería estar conmigo que quería quererme como las personas se quieren.

Hace días que no se nada de ella, la vi por el parque invitando a un chico a tomar un café. Ella se sonrojaba como siempre solía hacer, creo que el sonrojarse la hacía todavía sonrojarse más. Se tomó el café y marchó a toda prisa, no le dio su número, ni su dirección creo que ni siquiera fue capaz a darle su número pero ella sabía que estar charlando con aquel desconocido la haría volver otro día.

19 de junio de 2010

No quiero volver a besarte

Margaret entró por la puerta del despacho de Dorian. Llevaba puesta la misma ropa que ayer, Dorian sonrió al verla entrar y le ofreció sitio para sentarse. Margaret cruzó las piernas al sentarse, una encima de la otra. Carraspeó cogiendo un bolígrafo de los que tenía él esparcidos por el bote de su escritorio.

- No quiero volver a besarte- le dijo ella con un rostro firme.
-¿Por qué?- Dorian le respondió sin saber que decir. Entendía los cambios tan bruscos que tenía Margaret pero la otra noche fue tan bonito que nunca se hubiera imaginado que hoy estuviera ahí por esa estúpida razón.
-Porque me gustas
-Eso es muy lógico- con un tono sarcástico Dorian se la quedó mirando sin saber muy bien que decir.

Margaret se levantó de esa silla tirando el bolígrafo que la estaba poniendo todavía más nerviosa. Su rostro era bonito, eso mismo pensaba Dorian cada vez que la miraba, pensaba que como había acabado trabajando para una empresa como una más. Con su belleza hubiera podido trabajar en el mundo del espectáculo sin dificultades, con un par de classes de dramatización hubiera entrado donde quisiese. Mientras Margaret trabajaba en una empresa de telefonos caros y poco eficaces, que al fin y al cabo poca gente compraba.

- Quiero controlar mi vida, ahora quiero hacerme dueña de ella. Todo lo que hecho hasta ahora ha sido por miedo al futuro intentar llegar hasta la cima de la carrera y ahora que ya empiezo a ver las cosas de otra manera quiero controlarlo yo sin que esté nadie a mi lado dándome opinión. No quiero contratar a ningún consejero.

Dorian, aún sin entender su reacción, agachó la cabeza y siguió trabajando en un absurdo informe sin prestárle atención. De todas formas, ella había elegido lo que quería y aunque ella lo quisiera sus sentimientos no coincidían. Cuando Margaret salió por la puerta Dorian sintió como algo dentro de él también se encogía.

17 de junio de 2010

Agustine

Quería contarte una historia sobre dos putas estrellas del rock pero al parecer el monstruo de debajo de mi cama se ha enfadado y se niega a que cuente algo donde no hable de él. Hemos llegado a un trato, mejor ella ha hecho un trato con él.

Entró en aquella cafetería deslumbrando con aquellos ojos azules. Todo el mundo adoraba a Agustine, todo el mundo se acostaba con Agustine incluso una pobre bipolar enamorada del chico de los ojos color cielo. Pidió un café sin azúcar, por supuesto, puedo asegurar que sus labios conservan esa amargura que no comparte cualquier otra parte de su cuerpo. No lo solía tomar muy caliente y siempre sola. Aquella noche se lo pregunté, me dijo que algo tan personal no podía compartir-se con nadie. Para Agustine el café era algo más que sexo entre amargura.

 La campanilla del bar sonó, su piel se erizó, el espectáculo acaba de empezar... Que aquel bar no fuera de buena reputación no le importaba ni a Agustine ni a aquel caballero que se sentaba a su lado sin mediar palabra.

-Llegas diez minutos tarde

Se giró hacia él con una expresión neutral, como si fuera uno más de todos los que han tomado café con ella. En cambio, aquello quería decir que aquel chico no era uno más, que él no pasaría esta noche por su cama, aunque en el fondo los dos lo deseaban apasionadamente.

- Siento ser tan impuntual señorita pero si mi memoria no falla quedamos esta noche, que creo que es ahora, en la Rue Morgue, que si mis sentidos están correctos es aquí.
- De todas maneras, es de mala educación hacer esperar a una señorita.

Él sonrió, ¿quién era capaz de llevarle la contraria a Agustine?, él no lo iba a hacer. Agustine levantó una ceja y mostró una leve inclinación de sus labios rojos. Aquello sorprendió hasta al chico de las copas que este mes le recortarían parte de su sueldo.

- Me llamo Gabriel.

La cara de Agustine se quedó totalmente desfigurada, su rostro se endureció más de lo normal. Sus ojos azules se volvieron carbón como su cabello y cogiendo su cartera abandonó aquel bar.

12 de junio de 2010

«Dejo mi brújula con la advertencia de que el norte es el sur y viceversa; dejo mi calle y su empedrado, dejo mi esquina y sus sorpresas; dejo mi puerta con sus cuatro llaves; dejo mi umbral con tus pisadas tenues»

Mario Benedetti.

9 de junio de 2010

Suerte
Creo que si el mundo no hubiera sido redondo me hubiera hecho espía profesional

5 de junio de 2010

Ingenua, tonta e hipersensible

 Hoy miro escritos de esta pequeña ingenua cuenta cuentos. Pero aun siendo ingenua y todavía medio tonta hay frases que sigues quedándote enganchadas a ellas. Vive con niñas ingenuas pero menos tontas y más antisensibles, estás tienen los ojos grandes y una sonrisa donde cabrías tu y otro tú. Son bonitas y con los labios pintados de rojo como su corazón. Decía frases tontas que se parecían a ella, pero muchas de ellas se marchaban antes de que llegara a cogerlas al vuelo.

Sentir como se toca el cielo en un instante y bajar al infierno en otro como si de repente se estrellara un coche delante de tus narices.

Hace semanas que la niña hipersensible tiene miedo a todo pero jura que seguirá allí con sus torpes pasos de tortuga buscando un regalo para el chico con los ojos azul cielo más bonitos del mundo.

Porque le han dicho que ni la luna está en venta ni se puede enviar por correo. Así que creo que le regalara una nube, o sino se la quedara en ella para no quedarse flotando en el cielo cuando piensa demasiado.

2 de junio de 2010

Taquicardias agudas

Querido tú:
Lo que más me gustaba de ti es que aunque ya no soñara tanto contigo seguía dándome taquicardias cuando veía tu nombre por algún lado, aunque estuvieras omnipresentemente impresente.
Y no me mires cuando te mire que es de mala educación pillar a una observándote.
No es que no te quiera tanto es que me gustan las anomalias, y la de hoy es una pero me gustan más las que nunca llegaré a entender.

28 de mayo de 2010

Qui sóc?


S'havia canviat la motxilla i s'havia tallat els cabells, no m'agradava preferia més com estava abans en canvi m'agradava la nova motxilla, no vull saber que li deuria d'haver fet a l'anterior la qual ni recorde com era.
Al parèixer ell també es tallava els cabells qual alguna cosa canviava en canvi jo me'ls talle moments abans d'un canvi però tu prefereixes arriesgar-te a que les coses seguesquin mal i així i tot tu dir que ho has aconseguit perquè en realitat una part de dins teva sí que ho aconsegueix.
D'alguna manera és molt millor el que tu fas, ja que tu dones per suposat que es produirà un canvi però jo necessite tindre les peces del escac ben col·locades per a fer un "jaque mate".
Però ací s'acaba tot, els teus cabells tornaran a créixer com ho han fet durant tot aquest temps sense inferir en ells i la teva motxilla es farà ronyosa i et quedarà menuda i jo no hi estaré per a fixar-me.
Ja no somiaré en tu perquè oblidaré fins els teus blaus ulls i poc a poc la teva fosca veu.
Així i tot fou bonic somiar amb algú que ni jo encara sé qui ets ni tu sabràs mai qui sóc.

22 de mayo de 2010

Tardes Katahara itai

Luci era de esas que escuchaba los Rolling en la ducha hasta que oía a los vecinos dar voces desde la otra parte, entonces subía el volumen. Ella no era de esas que vestía de oscuro o con aires de roquera sino que ella era Luci. Rubén llamó al timbre haciéndola bajar, ella nunca contestaba. Bajó las escaleras de dos en dos con los auriculares pegados en las orejas. Llevaba unos vaqueros y una camiseta color rosa de esas de I (L) NY.

Ni siquiera lo saludó sino que siguió cantando aquella canción a modo de saludo. Luci empezó a correr entre la gente dando empujones y recibiendo unos cuantos insultos a los cuales ni oía ni quería oír. Rubén la seguía por detrás, éste era el que iba diciendo "Perdón, perdón"

Llegaron a aquel parque donde no había niños, los bancos estaban rayados y estaba lleno de botellas de alcohol y colillas por el suelo. Rubén empujó a Luci encima de un arbusto. Ellos solían ser de aquellos amigos que siempre les confundían con alguien más, y ellos no iban a negártelo.

- ¿Se puede saber que te a entrado hoy?
- Eres un soso... - le miró con mala cara y se rió en la suya- quería correr muy rápido a ver si podía desaparecer.

Rubén la miró dudoso, si no la quisiera tanto le hubiera besado esos labios color chicle que llevaba a conjunto del jersey. Intentó ver más allá de sus ojos verdosos y no encontró nada más que la verdad. Luci se quitaba los hierbajos que se le habían quedado pegados y continuó.

- Quiero irme de aquí, no quiero estar nudada a algo quiero poder desaparecer cuando me parezca sabiendo que no me voy a sentir mal. Quiero ir a la Luna a pintar estrellas o ir a Marte en bicicleta...
- ¿Y no me piensas llevar en tu mochila?
- No me echarás de menos
-Sí que lo haré, siempre lo hago cuando te pones mala y no te puedo tirar bolitas de papel desde la tercera fila.
- Entonces cierra los ojos y empecemos a volar lejos, pero no me sueltes de las manos que hay mucho bicho malo por el mundo.

Luci se tiró en el suelo y le pasó los auriculares a Rubén.

19 de mayo de 2010

34 days to feel a new air

15 de mayo de 2010

¿Nos conocemos?

- ¿Nos conocemos?
+ No, pero suelo soñar contigo
- La gente normal no suele soñar con desconocidos
 + ¿Y quién a dicho algo de gente normal?
- Significa algo que sueñes conmigo
+ No lo sé, si lo supiera no estaría aquí
- Te has enamorado de mi?
 + La gente normal no suele enamorarse de desconocidos
- ¿Y quien a dicho algo de gente normal?
+ No. Puede que nos quisiéramos en otra vida y estamos predestinados a reencontrarnos. Nuestro destino es permanecer juntos aunque seamos dos extraños y me guste soñar contigo y recordarte al día siguiente.
- No podemos estar juntos, no tenemos nada en común somos dos desconocidos preguntándose si se conocen.
 + Un pájaro y un pez podrían amarse... ¿pero dónde vivirían? Pero resulta que ni yo soy un pez ni tú un pájaro además, ¡si ni quiera nos queremos!

¿T'agraden els ossets de peluix?

Siento mucho que tarde tanto en escribir
pero creo que hasta final de curso me veréis poco por aquí

6 de mayo de 2010

¿Y tú dónde te perderías?

Yo me perdería en cualquier casquete polar disfrutando de mis adorables amigos los osos polares y me camuflaría en la nieve y llevaría una manta de animal por el cuello de esos que después de despedir-nos de él queremos guardar el recuerdo. Quizás iría a Siberia, porque allí el tiempo se congela si no ser que en tu casa tengas una buena estufa.
También iría a sitios calientes, a sitios en que su corazón lata a doscientos y un por hora, me perdería por algún rinconcito de África o quizás marcharía a Australia, ¿quién sabe? El mundo es tan grande y una se siente tan minúscula.

Estos son demasiados sitios en pocos momentos pero si tuvieras que elegir un lugar ¿dónde irías?


las preguntas se crearon para ser contestadas ;)

4 de mayo de 2010

La chica de los sapos y las culebras

Escondido detrás de aquella silla castañeaba los dientes con miedo, una posición muy penosa si yo hubiera sido aquello que debía temer. Pequeño y con las orejas puntiagudas saco su hocico para comprobar si yo era de esos que iban matando criaturas como él. Sus ojos eran verde oscuro con líneas fluorescentes de este mismo color, eran grandes nada proporcionales con el resto de su cabeza pequeña, tenía unos brazos largos que tocaba casi los pies seguidos de tres dedos también alargados, sus piernas en cambio eran cortas como las de un conejo. Me acerqué poco a poco a él, no era el primero que había pasado por mi casa, la anterior luna nueva una especie  de ninfa revolvió toda mi habitación, no me moví de mi cama aunque pude observar sus ligeros y gráciles movimientos con su cara de enfadada donde de vez en cuando torcía la nariz. Esta vez no iba a dejar pasar la oportunidad de no saber a que venía. Aquel bicho enano se movía poco a poco hacia mi, ipso facto me saltó encima corriendo y absorbiendo mi aroma por todo el cuerpo. No sé que encontró pero la forma de sus ojos cambiaron a una posición más relajada.

"¿Quién eres" le pregunte intentando parecer serena. Entonces el duende emitió un sonido ensordecedor. Mis piernas me resultaban pesadas y se doblaban son querer, los ojos se cerraban aunque borrosos conseguí ver que aquel duende me cogía en brazos, aunque por su aspecto podría dudar de su fuerza.

Por último pude apreciar como me robaba el amuleto que me regaló León y que siempre llevaba en el cuello.


Os he podido contar la historia por los pelos
el monstruo de debajo mi cama me lo había escondido.

3 de mayo de 2010

Bipolar



Ser bipolar te impulsa a arriesgarte, buscar emociones, inventa historias.
No pasa nada hasta que se enamora y quiere llevar esa vida, puede ofrecer a la persona que ama la vida que quiera y no tiene que hacer nada más que cambiar...

29 de abril de 2010

Diario del monstruo que hay debajo de mi cama

La otra noche, con luna menguante y con la ventana abierta metí la cabeza debajo de la cama. Hacía tiempo que me encontraba restos de pelo naranja y verde por mi habitación y estaba segura de que no era de nadie que conociese. Unos ojos grandes y redondos de color violeta me sonrieron. Intente dar un grito pero entonces me llevó hacia sí. Aquel espacio reducido se convirtió en una casa que tenía tacitas de té en el armario de la cocina. Aquél ser enorme era el terrorífico monstruo inquilino de debajo de mi cama. Sus colmillos eran enormes y amarillos, tenía unas garras que me hubieran despellejado en cuestión de segundos y su tamaño era el doble que el mio. El monstruo de debajo mi cama movió su brazo derecho y yo me asusté protegiéndome con las manos.
Cuando abrí los ojos me estaba ofreciendo una galleta con pecas de chocolate y caramelo.

El monstruo no hablaba pero entendía muy bien lo que sentía, estaba segura que me escuchaba hablar en sueños y ahora que me acuerdo, no he tenido muy bonitos estos días.

Me dió un abrazó y me marché.

Los monstruos de debajo mi cama no son tan terroríficos como cuentan.

 Esta tarde hemos quedado para tomar un café espero que no se olvide que yo siempre los tomo con dos terrones de azúcar.

26 de abril de 2010

¿Y si corro a la velocidad de la luz lograré desaparecer?

21 de abril de 2010

El Sr. Diavolin

La Amante Bipolar se sentó al borde de la bañera y con los pies metidos en el agua los movía lentamente. De pequeña siempre le habían gustado las sirenas pero nunca se metió muy al fondo del mal por si venía uno de esos tiburones que salían por la tele los sábados por la tarde justo antes de beberte el vaso de leche y meterte al agua de nuevo.

Cierra los ojos y se encuentra en pleno agosto a las doce del medio día mientras los pececitos se meten entre tus piernas y te rozan con su cuerpo resbaladizo. A la Amante siempre le dieron miedo los peces cuando se ponían de esa manera, ¡eran tan maleducados! Ahora que lo piensa se parecían al señor Diavolin, el señor Diavolin bañaba toda la alfombrilla de la entrada de casa y cuando hacía tiempo que no te veía se ponía a olfatearte como si fuera un perro. Era de color rojo y cuando se marchaba lo dejaba todo empapado y lleno de escatas, en realidad era un buen hombre, pero a ella la sacaba de sus casillas.

Abre los ojos y vuelve allí en aquella tibia agua que poco a poco se enfría como la cena que cada vez se chamusca más. Se desliza del escalón hasta dentro de la bañera y mete la cabeza, ojos, cabellos, nariz..., todo dentro del agua. Le gustaba tener los oídos taponados, porque entonces podía escuchar sus vocecitas interiores y decirles que no gritaran tanto que un día la iban a dejar sorda. Entonces empezó a reír y acompañada de las miles de burbujas sacó la cabeza del agua.

17 de abril de 2010

Suicide boy

En mi viaje a Siberia encontré al chico suicida. Era un hermoso muchacho de piel color nueve, nada extraño en aquellas terras, que día sí día también lo veía tirarse del pico de la montaña hacia abajo. La primera vez que lo ví me asusté, llamaba a la gente para que fueran a rescatarlo aunque supiese que su cuerpo ya yacía sepultado en la nieve. Pero nadie hizo nada. La abuela Zazú me tocó la cara y con sus viejas manos me tranquilizó, aquella mujer tenía poderes mágicos. Curaba a la gente con unas cuantas hierbas de por ahí pero a cambio ella tenia que soportar vivir con todos los males.
Me fui a tomarme una taza de té caliente cuando me encontré con el chico suicida. Se sentó a mi lado y sin tiempo a preguntarle nada empezó a hablar.

-Lo hago todos los días, pienso en toda mi vida y entonces salto. Estoy torturado a no poder morir, veo a todo el mundo nacer, crecer y morir, me enamoro de muchachas que poco a poco se van marchitando y yo sigo igual. No puedo morir por alguien y menos por amor. Aunque me tire todos los días nunca puedo llegar a morir aunque mi corazón hace tiempo que se suicidó

13 de abril de 2010

Usted mató a su marido

- ¿Sabe qué señora Newtman? Creo que su marido no se suicidó, lo mataron. Y no solo que lo mataron sino que usted lo mató, estaba harta de él. Le regalaba joyas y noches en un balneario, los dos solos, cuando llegaba a casa siempre le tenía la cena hecha y besaba como Dios sabe qué otro hombre la pudiera besar la mitad de bien que él... 
Nunca le decía que no, siempre estaba a sus pies dispuesto a tener que hacer de perrito si usted se lo pedía y eso la mató viva. Porque no podía decir que no le quería, que lo odiaba, que tanto cariño la mataba... Quería hacerse la mujer maltratada por su hombre ricachón que los sabados salía de putas y no volvía hasta el lunes por la mañana. En realidad, usted tenía un amante uno que no le llamaba no solo porque su marido la pudiera encontrar sino uno que le daba igual si usted moría o no. Por eso mató a su marido, para decirle que eso lo había hecho por él, en realidad usted se estaba convirtiendo en su marido. Quería amar y que le amaran pero no le bastaba su marido, porque él podía amar sin que le amasen.



Y volví, pero volví como quien sale de un purgatorio para entrar en el infierno

7 de abril de 2010

Partí a Siberia hasta el martes (para más información envía ositos polares)

Cogió sus cosas y marchó a Siberia donde los corazones se congelaban y dejaban de latir. Le había dicho que no la dejara, que le sacara media sonrisa al menos una vez por semana, pero no lo hizo.

Entonces partió a Siberia en el tren de medio día, siempre salía cuando el Sol estaba en su cenit. Llevaba unas gafas grandes negras que le cubrian parte de su cara, arrastraba una maleta azul y verde en su mano derecha y en la otra sostenía el pasaje para subir a aquel tren. Debía tomarse unas vacaciones, volvería pero no sería hasta el pròximo martes cuando tuviera alguna historia que contar, ahora ya no tenía de esas. Ya no amaba al mundo como antes le tenía recelo, le dañaba la luz del Sol, y las amantes aparte de ser buenas deben de aprender a amar y dejar ser amadas.

Miró atrás, las nubes empezaban a encapotar el cielo, necesitaba irse de allí a Siberia. Porque horas antes cuando vio al chico del salvavidas decidió bajarle la cabeza e ignorarle, porque ella también podía hacerse parecer interesante aunque no lo fuera.

Se sentó al autobús ansiosa por encontrarse un kutup ayıları (buscad en el traductor vagancios!! :-P

Y a Amanda nunca le molestó decir que iba desnuda

Amanda dice:
Voy sin pantalones
Rdl dice:
¿Te vestías?
Amanda dice: 
No, me apetecía ir sin ellos. Es divertido tener la piel de gallina.
Rdl dice:
¿Y sujetador?
Amanda dice: 
Haha haha, que incomodidad.
Rdl dice:
Me gustaría estar a tu lado, no soy incomodo.
Amanda dice:  
A mi me encanta que me imagines, eso es más cómodo que tener que moverme.
Rdl dice:
Eres todo un encanto, ¿De dónde sales?
Amanda dice: 
Del mismo infierno

Y no mentía

5 de abril de 2010

Mañanas primaverales con sabor a chocolate con risas

-Vuelves a hacerlo
-¿A hacer que?
-A llorar.
-No estoy llorando.
-Sí que lo haces, pero sin lágrimas.

Entonces Lucía lloró de verdad. Hace días que necesitaba llorar, pero la gente te mira extraño cuando lloras e intenta consolarte diciéndote que te pasa aunque a veces eso empeore las cosas. Lucía abrazó a Andrés que miraba al cielo encapotado de aquella mañana de primavera.

-¿Quieres un chocolate caliente?
-Pero bien cargado de chocolate.

Se secó las lágrimas y de un salto se incorporó encima de la arena, Andrés saltó encima de ella haciéndola caer encima de la arena. Y las lágrimas desaparecieron con toda su angustia dejando paso a sólo una sincera risa. Porque si no hubiera llorado su risa no hubiera sido tan alegre.

31 de marzo de 2010

Sapos y culebras, dragones y mazmorras...

Sapos y culebras dijo la bruja malvada moviendo la varita vertiginosamente. Viola se cayó golpeándose con la mano en una silla
-Ay!- dijo moviendo la mano.

León que estaba escuchándola leer en voz alta entró por la puerta sin prisas. Con especial desinterés se sentó en la silla contra la que se había golpeado Viola.
-Nunca crecerás mi pequeña brujita.

Viola se ruborizó, siempre lo hacía cuando León le decía algo. Tenía varios años más que ella, y su nombre decía a lo que se le parecía. Cogió su mano y la ayudó a levantarse. En cambio no hizo lo que ella se esperaba, sino que la atrajo hacia si y la asentó en sus piernas.
-¿Y se puede decir porque esta bruja estaba dando vueltas como una loca?
-Estaba ensayando..., una obra..., para el instituto.
-Entonces la pequeña Viola es una artista
-Fue obligado- añadió a regañadientes

León rió escandalosamente, Viola se enfadó volviendo a tropezar y cayendo esta vez en algo más blando, la cama.
-Se puede saber donde estás, León?, sabes que esta partida te voy a ganar y te has dio...- Ivan gritaba desde su habitación

Él con su peculiar desdén sonrió y marchó de allí dejando a esos ojos levemente color malva enojados.

28 de marzo de 2010

Y estuve segura de que aquel chico también debía ser un poco bipolar

Querido tú:

Él era diferente. Lo sentí desde el momento en que agachaba la cabeza y yo reía bajito. No le vi la cara hasta mucho antes, quizás era yo la que tenía miedo que me pillara observándolo, pero aún así recuerdo perfectamente cada uno de los gestos. Los gestos de timidez son absolutamente diferentes en todas las personas. Él en cambio se parecía en eso a mi, moviendo las manos y tocándose las uñas, timidez y nerviosismo.
"Y no quieres nada más" le decía su abuela mirándolo como sólo saben mirar las abuelas diciéndose pero mira que delgaducho que lo tengo, si es que no comes.
Me gustaba el contraste que hacía, era una escena que no veía todos los dias, diferente, eso es lo que querian ser los chicos que vestían como él, diferente.
Toda su ropa era negra, llevaba una pulsera de pinchos que me dio miedo hasta rozarme con él.
Minutos después le vi, seguro que me recordara como la patosa y medio boba cajera, entonces pude levantar la vista y conocer a su perfecta cara. Aquel chico era hermosísimo, de esos que no te imaginas ver. Cara alargada, un labio agujereado por el medio aún así perfecto, barbilla pequeña, ojos dulces. Me acercó una de sus manos para meter todo aquello en la bolsa, ya no le quedaba pintauñas en ellas pero creo que además se las mordía, las llevaba muy cortas, demasiado de esas que de vez en cuando salen heridas.
Salió por la puerta poco después de que se volviera a avergonzar de su abuela, yo también recuerdo eso, las tardes en que llegaba a su casa y empezaba a reñirme porque  no quería merendar.

26 de marzo de 2010

Nuestro amor es proporcional a nuestro odio

Me mira sonríe, baja la vista, vuelve a mirarme, ahora directamente se descojona en mi cara. ¿Qué? le pregunto levantando las cejas y poniendo las palmas cara arriba, extrañada sin saber porque demonios te ríes de mi.
Haces un gesto con la mano diciéndome nada, una tontería. Pero sigues riendo...
Creo que es proporcional lo que te quiero y las veces que me sacas de quicio. Te mando una última mirada llena de cuchillos, si te tuviera cerca incluso te hubieran hecho sangre.
Agachas la cabeza y no se lo que empiezas a hacer, yo continúo mirando el espectáculo, como ya decía Moulin Rouge "El espectáculo debe continuar" nosotros somos ese kit-kat que solo sabemos compartir los dos.
La gente se va a un lugar y a otro. Unos se despiden, no piensan estar aquí aguantando al maldito profesor de turno hasta que lleguen sus vacaciones, yo con pocos a los cuales despedir, y algunos con ganas de despedir miro el reloj.
Esta vez no había un reloj, sino ese mensaje que tanto nos alegra ver en el móvil y no es de 2244.
"Me encanta cuando te enfadas, tus ojos brillan, tu cuello se alarga, tus manos no pueden estar quietas y aun poniendo todos tus sentidos en marcha no dejas de sonreír, creo que eso es bastante difícil de conseguir. Sabes... me gustaría saber si sonríes en todo momento"
Entonces sonrío, esto no es una nota de amor, lo sé, pero el es así de los que te envían poemas solo para sacarte de quicio y entender que a pesar de lo idiota que es lo quieres.

Basando en hechos irreales

16 de marzo de 2010

El señor pingüino

La Amante Bipolar e Irene estaban sentadas en un banco cerca de la calle mayor, comían chucherías con pica pica. Irene era bastante más pequeña que la Amante aún así la Amante Bipolar adoraba su inteligencia y su madurez.
 −¿Tu conociste al señor Pingüíno? −le dijo la Amante Bipolar
−¿El señor Pingüino?
−Sí, siempre llevaba un gorro de copa y viste pajarita con smoking va a los bares más caros de Nueva York y se tomaba un whisky para merendar, decían que contaba las mejores historias del mundo y que cantaba a la luna las noches de verano.
−¿Pero los pingüinos no viven en el polo norte?
−No, allí ya no quedan de esos, es como las pieles de oso que hay más por aquí que allí.
−Pobre señor pingüino...− a la pobre Irene se le empañaban los ojos con el relato de la Amante.
−Porque nadie te contó la historia de sus hijas Tina y Petra. Un día iban nadando por la playa, esa que hay cerca de casa de Polarín, y unos hombres vinieron a cogerlas, les dieron con palos y lo llenaron todo de sangre, Polarín me decía que no llorara porque sino nos cogerían pero no no podía ver como le arrancaban la piel a Petra aún con los ojos medio abiertos.
−¿Y la mujer de sr. pingüino?
−No lo sé, me dijeron que se volvió loca y que ahora trabaja en un cabaret los viernes por la tarde sirviendo copas

9 de marzo de 2010

Ahora ya no sales corriendo, si no que esperas a que se apague la luz... bobito...

Tenía una entrada para hoy, pero a mi siempre se me ha dado mal planificar las cosas y por supuesto hoy me has cambiado mis planes, eso no significa jodido.

Te escribo una frase, con inocencia, como quien no quiere la cosa, de la misma forma que empiezo una dulce y tonta pelea contigo.
Ositos polares dice:
"Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos".
Entonces te lías, escribes algo y lo vuelves a borrar, unos segundos de espera. Anda valiente salta por la ventana. Vuelves a escribir
M. dice:
"¿Es una indirecta?"
Buena pregunta, pero para ti por mi desgracia no sería, quizás para otro sí lo sería.
Ositos polares dice:
"No, solamente me gusta esa frase"
Silencio.
No estás bien de la cabeza, te faltó decir, estoy segura de que lo pensaste, pero sabes que siempre empiezas tú y a mi me encantan esos juegos. Esto y mentir es lo que más me gusta, lo que pasa es que nadie me cree cuando miento.
Te desconectas. Tramposo.
Mañana te reñiré pero solo me has saludado como en los viejos tiempos sabes que voy detrás de ti y aceleras el paso, debe ser porque las Amantes Bipolares comen personas los Lunes y llevan el cartelito de peligro en la frente. Pero los martes es diferente, los martes en cuanto se apaga la luz te das cuenta de que estoy a tu lado y empiezas a soplarme, por supuesto te seguí el juego.

5 de marzo de 2010

Los corazones Bipolares siempre laten por casualidades



Lo sentí en el suelo, frío, muy frío, alejándose de mi más de lo que había estado toda mi vida. Me acordé de aquella imagen que me guarda la memoria en buen estado mirándome, sonriendo, "¿estas bien?" decía él "no" le contesté riendo. Ahora era él el que estaba realmente jodido, una gota de sangre resbalaba por su frente y me dolía como si fuera la causante de aquella gota. Sus ojos se cerraban y yo seguía a última fila detrás de la gente que se amontonaba para ver lo que había pasado. Te morías me lo decía mi corazón al mismo tiempo que se esgarraba, que la sangre empezaba a escasear y se hacían grietas por todo mi cuerpo. Sentía que de un momento a otro iba a romperme en pedazos o quizás a acompañarte allá donde tu quisieras estar. "No quiero que se acabe aquí" decía mi interior, no quería que te marchases sin decirte ni una vez te quiero, no quería que te fueses sin ver otra vez el color de tus mejillas que cuando se sonrojaban tenían un aspecto amelocotonado.

Aquellos hombres empezaron ha hablarte, al igual que yo, sabían que estabas a punto de perder el conocimiento y entonces nadie iba a volverte a ver despertar. Pase entre la gente mientras ellos te subían a una camilla para llevarte a no se cual lugar, nadie dijo nada, nadie rechistó, ni me dijeron que hacía allí. Mi mano recorrió tu rostro, como si fuera una foto de las que se imprimen en las manos para no olvidar, mi imaginación me falló de nuevo tu piel era más fina y caliente de lo que me imaginaba. Le sonreí como diciendo aquí estoy de nuevo, incluso cuando estás a punto de dejar de respirar, sus ojos se volvieron confusos era la a respuesta a mi pregunta ¿eres tú de nuevo?, la que siempre pillo infragantti ¿no?, que voy ha hacer de ti. Me marché de allí y no se a donde llegué solo se que me desperté rodeada de hierbas y mi corazón por casualidad seguía latiendo.

Y me miras confuso
sin saber muy bien
si he sido esa atrevida
que te deshace el pelo.
No te fías de mi,
tampoco esta vez fui yo.

4 de marzo de 2010

Eres de los que dan un beso y se largan

No queda nada para la primavera, unos cuantos días que te diría si supiera contar pero es que los números nunca me gustaron. En cambio yo creo que ya estoy en primavera, hoy he sentido una gran primavera florecer dentro de mi, y mejor no te empeñes en preguntar porqué, es lo que tienen las bipolaridades nunca sabes por donde te va a caer. Como te iba contando hoy todo me sabe a primavera, por la ventana de mi clase se pude ver un árbol a punto de florecer, yo he estado por darle un soplido o cantarles que dicen que eso hace que crezcan las plantas (aunque es mentira, ya te lo contaré otro día). Me gusta ese árbol y sé que no es un cerezo aun así me imagino que cuando florezca aparecerán flores rosadas que darán un toque de alegría a aquellas vistas, me encantan los cerezos me encantan las cerezas.

Y como dicen que la primavera la sangre altera, te cruzas por mi camino, como sin querer, como sin nada, como si la primavera me hiciera un guiño que acepto a regañadientes. En estos momentos son en los que no me gustaría que mirara hacia donde yo estoy, son de los que te quedarías mirándole sin que se diera cuenta, pero esta claro que va a mirar tampoco no era plan de que lo atropellara un coche. Me hubiera gustado saludarlo con la mano, pero solo le sonreí por miedo a que no me devolviera el saludo, no lo vi muy bien pero creo que si que me devolvió la sonrisa.

Y se marchó, se marchó delante de mi. Me gusta como queda esta frase, que triste.

2 de marzo de 2010

Se empeñaba tanto en leer entre líneas que nunca leyó el título de la obra

Querido tú:

Tengo que confesarte una cosa, el otro día me acordé de que yo hacía lo mismo que tú. Sí, yo también hablé con él como si no hubiera pasado nada, como si fuéramos amigos, buenos amigos de los que se le puede contar de todo. De los que puedes confiar secretos que piensas que nunca revelarán. Esos amigos de los que te gusta pasarte tardes hablando con ellos, jugar, apostar por algo.
¿Pero sabes?, cuando juegas con fuego siempre te quemas, tienes la misma posibilidad de no quemarte de que no te se te manche tu vestido favorito el día que lo estrenas. Y me enamoré...

Me enamoré de la misma manera que las amantes bipolares se prohiben enamorarse. Me enamoré, pero tarde. Me enamoré, cuando no tocaba. Y como tonta enamorada me sentí atrapada en aquella red que quería estar aunque luego me sintiera mal. Esta vez fui como una muñeca de las que nunca dicen nada y siempre están con una sonrisa.

Así que prometí no hacer el mismo error, pero a veces mi otro polo le gusta hacer de las suyas.

La Amante Bipolar

28 de febrero de 2010

Charlotte

Llevaba unos tacones de aguja que dolían los pies de sólo verla, yo nunca llevé tacones prefiero unas deportivas para echar a correr cuando menos te lo esperes. Era de esas chicas de llevaban pitillos y el cabello desteñido, comía un chicle rosa haciendo burbujas de vez en cuando haciendo un ruido que estropeaba el ambiente.

Era más alta que yo, con mi metro cuarenta solo le llegaba al comienzo de su barbilla, y su chulería seguía siendo más borde que la mía. Era de esas chicas que te miraba con asco, chicas dueñas del mundo y que no llegan a ser ni dueñas de ellas mismas. Pero Charlotte era distinta.

Charlotte hablaba en español con un toque de inglés, aunque ella nunca había ido a Inglaterra me dijo que eso le daba un punto de exótica. "Si tuviera la piel oscura hablaría con un toque de africano pero con mi piel blanca casi translúcida lo mejor son los toques ingleses". Un día Charlotte me dijo si quería ser una chica como ella, de esas que no tienen miedo a las alturas yo le dije que no que con esos tacones nunca podría subir a los tejados a jugar con Mila. Pero Charlotte si que sabía subir a los tejados con tacones de aguja y subir a los columpios a mirar las nubes.

26 de febrero de 2010

Sabes ya entendí porque no le quiero, porque puedo dedicarle entradas pero no puedo decirle te quiero. No es que sea una miedica, ni me de vergüenza, es todo lo contrario. Porque no te tengo miedo, porque puedo sacarte la lengua, porque si me conviertes en una niña que le gusta ir cogida de la mano y todo esto suena muy cursi. Pero es que no te quiero.

20 de febrero de 2010

A la Amante Bipolar no le envían cartas por San Valentín

La Amante Bipolar se quería ir de allí. Ya no quería querer al chico de los ojos color cielo, no quería querer a alguien que no tenía el mínimo interés de que al menos le dejara quererle. Quería irse a Siberia le dijeron que allí iban los corazones fríos. Una vez fue a Moscou, se reconocía rápidamente aquel acento áspero y de pocos amigos, pero aún así fueron de lo más hogareños que había conocido. Pero la Amante Bipolar no se puede mover de aquí porque al parecer el que ahora ya no le saludaba, sin saber porque había vuelto a felicitarla (¿el san valentín se felicita?). Ella le sonrió, al parecer al menos él le echaba salvavidas cuando se ahogaba aunque no se atrevía a tirarse él. Un día de estos le diría que era un miedica (aunque nunca le confesaría que ella también lo es). Él le devolvió la sonrisa, eso significaba que podría volver a jugar ha hacerse la dura. Jugando a que no es que te quiera pero me gusta hacer teatro contigo.

- Por qué no me enviaste ninguna carta. Vaya amigo que tengo...
La dura, la interesante, la amante, la bipolar.
- Tenia que estudiar
Le encantaba los ojitos que ponía, esos de que lo he hecho sin querer. De que lo siento.
- ¿¡Que yo no!? ¡Y filosofía!

Así que quiero que sepas que eres el responsable de que suspenda filosofía. Además no me gustan tus clases particulares. Pero, ¿sabes que? te perdono si no piensas dejarme irme a Siberia

12 de febrero de 2010

Daniela parecía una muñequita de cristal hasta que comprobaron que se rompía con la misma facilidad

Paredes amarillentas y viejas rodeaban toda la habitación. Una ventana sucia y pequeña se encontraba al fondo sin una cortina de colores que alegrara aquello. Susana estaba sentada allí ojeando una revista sin prestar la más mínima atención. Con miedo, Susana, levantó su mirada hasta el pequeño rostro de Daniela. No podía ser ella, aquél ser alegre que caminaba por las calles dando saltos y llena de vida no podía estar allí con un pálido rostro. Sólo tenía ocho años.

A Susana se le escapó una lágrima de la misma manera que te cae un vaso de agua que resbala dandole a otro y sin querer terminas por quedarte sin vajilla. A pesar de los rasgos orientales de Daniela las dos eran muy parecidas, los mismos gestos, la misma risa e incluso aquella graciosa arruguita que se les ponía a la frente cuando estaban pensando. Pero Daniela iba a morir. Los médicos le habían detectado Leucemia, puede curarse fue lo primero que pensó Susana, pero no cuando ya hace cuatro años y Daniela no tolera la quimioterapia. A veces se despertaba como si nunca hubiera estado enferma, con su sonrisa y esa boquita suya que no paraba de parlotear de todo lo que veía y sentía.

Hoy Susana sabía que sus ojos ya no se habían de abrir más. Cómo pueden arrancarte el corazón y seguir viviendo, se preguntó Susana. Sabía que Daniela no quería que estuviese triste pero no es justo que te roben a alguien que no ha hecho nada para morir.

Reto para la semana: FILOSOFIA!
Se intentará no morir en el intento

8 de febrero de 2010

¿Ha quién se le ocurrió la idea de freír un huevo?

Lo miraba sentada desde el otro lado del sofá, bufando con desprecio. Lavantó la mirada e intentó sostener la suya, pero no pudo aguantarsela por mucho tiempo, sus pupilas se clavaban como cuchillos afilados rasgándole todo su interior.
- Lo sé, no lo debí haber hecho.
- Me da igual que lo sepas, me da igual que ahora mismo sepas que lo has hecho mal. Es como si acabaras de asesinar a una persona y me dices lo siento, de que me sirven tus palabras si ya no me la puedes devolver, de que me sirve que hayas aprendido la lección si ya es tarde para esto.

Se levantó de la silla hecho una furia, como si ella tuviera la culpa de todo como si sus simples acusaciones fueran lo que realmente le dañaba, como si ella fuera la gota que colmara el vaso de un vaso donde el agua ya se había desparramado.

- No tienes derecho a acusarme esto no es asunto tuyo, tu no eres nadie para meterte aquí, para decirme lo que tengo y lo que no tengo que hacer, aquí todos ya somos mayorcitos para saber cuando la hemos cagado, no me hace falta ningún loro repitiéndomelo sin parar

Raquel sonrió como solamente saben sonreír las brujas malas de los cuentos, esas sonrisas que te recorre un escalofrío por la columna de solo verlo, con ojos entrecerrados imáginando un plan, mejor dicho constatando cuantas posibilidades de fallar tiene. Pero es que Raquel nunca falla.

- ¿Sabes a lo que tengo derecho?, a todo lo que tenga influencias sobre mí. Y toda la mierda que estás haciendo aquí me influye a mí. Así que cállate necio y no me vuelvas a levantar la voz porque aquí el único que tiene la culpa eres tú. Seguro que tu madre te dijo de pequeño que no debías jugar con las personas, a la pobre lo único que se le olvidó decirte es que yo y todo lo que me rodea deben ser las últimas cosas en que deberías jugar.

No es un mal día pero tenía ganas de gritar
A la pregunta del título no le hagáis mucho caso
Mejor dicho, no le hagáis caso a nada de lo que os diga

5 de febrero de 2010

Para que vivir una rutina pudiendo tener mis sueños

Amanda nunca pierde sus costumbres y hoy sale a su terraza con una bufanda de dos metros enredada en su fino y largo cuello tostado. Le gustan las nubes de invierno, son distintas a las de los días de verano, esta vez parecen trozos de algodón de azúcar un poco desechos. El cielo está pintado de todos los colores a la derecha azul, a la izquierda amarillo y en su centro aparecen unos tonos que van desde el morado hasta un rosa suave. Ya han pasado cinco minutos de las ocho y su jefe le va a echar la bronca otra vez, no entiende como le puede reñir por eso, no entiende como puede seguir su rutina viendo algo tan espectacular como aquellos amaneceres donde te podías perder por encima de cada nube y soñar soñar soñar.
Ahora ya saludaba a Corinne, su asistenta, "Bonjourn, ça va?" "Ça va merci, je vais à travailler ou M. Lumiere jetez-moi au travail." "Oh! Vous êtes une femme très fou madame Amanda"
Le gustaba como alargaba la última vocal de su nombre, a veces Amanda se reía de su forma de hablar y Corinne le hacía en broma malos gestos. Corinne la trataba como si fuera su hija, hacía tiempo que no la veía sonreír como hoy y aunque sabía que su amor no volvería eso no le impedía ser feliz.


Je ne sais pas pourquoi, mais tous les textes que j'écris en français.
Aujourd'hui j'ai a chanson pour encourager le soir, désolé qu'il n'est pas français.
"Tout ce que je suis
 Tout ce que j'ai toujours été
 Est ici, à vos yeux parfaits
ils sont tout ce que je vois"

29 de enero de 2010

Βιπολαριδαδεσ

Visto desde fuera y si hubiera tenido a mano algo que detuviera el tiempo me hubiera dado un ataque de risa, lo cual aquello conllevaría a un penoso ataque de histeria.
Si hubiera sido un poco más listo sabría que aquello era un error, sabría que uno de los dos estaba en un mal sitio, y muy a su pesar, siempre le tocaba al mismo perder las partidas. Era un poco penoso ver aquello, uno, que al parecer no hace más que darse tropiezos y caerse repetidas veces en el mismo lugar. Lo malo es que yo creo que ni siquiera hay piedras por en medio sólo una broma pesada que le estaba gastando su imaginación. El otro, que para mi opinión está haciendo un curso intensivo para ser su perrito faldero, ahora es él mismo el que se pone sus propias siglas que un día le asigné. Si hubiera sido más listo no lo habría hecho, las comparaciones siempre son muy crueles y justamente le tocaba perder a quien menos se lo merecía. Siempre suele pasar lo mismo.

Y yo me siento en aquella mesa, tengo el mismo examen que él. Espero que sepa un poco más que yo, o al menos que te hayas inventado algo que te ayude a aprobar, porque a mi eso no se me dio nunca bien.

27 de enero de 2010

Dicen que por intentar las cosas no se pierde nada

quizás yo pierda un poco de tiempo

pero al menos diré que lo intenté

24 de enero de 2010

Aromas de una playa que nunca fue

Christine odiaba las arañas. Lo sé desde que la conozco, había visto a varias personas con ese temor al pequeño arácnido pero no de la forma tan extrema que tenía ella de mostrar sus cosas. La conocí una noche de verano, estaba atardeciendo y ya llevaba cuatro Ron's dentro del cuerpo. En verano siempre me ha apetecido ron, se me vuelve el alma pirata, estaba tumbada en la arena riéndome con toda aquella gente que no conocía de nada y, sin embargo; me encontraba feliz. Christine estaba a unos metros más alejada pero un chillido de su boca hizo que con escasos segundos se pusiera a nuestro lado.

Al parecer Arnaud la conocía, porque empezó a reírse de ella diciendo que todo aquello estaba lleno de arañas. A Christine se le ponía el pelo de gallina solo de mencionar aquella palabra, sus ojos marrones se volvían en posición de alerta y con su bronceada piel parecía camuflarse en la arena. Se sentó a mi lado todavía temblando y le serví un ron a ella, eso seguro que la aliviaba. Empezamos a charlar sobre aquel bicho que era el causante de que nos conociéramos. A mi las arañas nunca me han asustado, las arañas como su propio nombre indica son mujeres, mujeres fuertes que no tienen miedo a nada, sino que deben temerlas por su bien. Pero en el fondo siempre están hambrientas de cariño nunca actúan en manada lo que las hace solitarias con corazón fuerte sin ningún tipo de solidaridad por los demás, ellas solas pueden con todo. Pero creo que en realidad las arañas son mujeres porque las tienen asociadas con la maldad, por desgracia siempre tuvieron prejuicios contra algunas.

Christine sonrió, le gustó mi historia, aunque siga temiendo a las arañas.

Lunes.
¿Con que puede sorprendernos un lunes? se aceptan multiples contestaciones
o se acepta que es lo que te a pasado mañana lunes
y si todavía vienes el domingo pide un deseo para el lunes

22 de enero de 2010

Nómada

Porque yo no sé si el año que viene necesitaré irme lo que tengo claro es que este sí que lo necesito y terminaré más ahogada que el mismísimo titanic. Todos necesitamos huir de vez en cuando, huir de este lugar que tanto nos ahoga, y cuando más lejos nos vamos más libres nos sentimos.
Creo que las personas nos gustaría ser de vez en cuando un poco nómada, al menos éste es mi caso. No me gusta estar aquí, no me gusta aferrarme a un puerto y que nadie me quite de allí, terminaré ahogándome.

Puede que tenga miedo cuando me pierda en calles que no conozco, porque nunca supe utilizar un mapa, que no sepa a quien pedirle ayuda cuando haya pegado tres vueltas a la misma manzana y me encuentre más perdida de lo que estaba, pero detenerse y respirar cualquier aire que no sea el mismo que has estado viviendo todos estos años compensa la experiencia. Ver que cuando te levantas tu ventana no tiene la misma dirección que siempre es un buen motivo para levantarse.


Deben ser mis bi/polaridades que no entienden eso de estar quieta en un sitio. Algo que corre por ahí dentro que está refunfuñando de si no volvemos a casa

20 de enero de 2010

Tenía los ojos azul cielo más bonitos del mundo o quizás me estaba obsesionando

Abrió la puerta con desdén, intentando que aquello fuera mucho más tranquilo que el resto de su día. Se sentó en aquel asiento grasiento, por un momento pensó en todas las historias que se podrían contar desde allí detrás, todo lo que había vivido ese asiento gris que si hubiera tenido un poco más de tiempo habría rechazado. Con un movimiento en su cabeza intentó quitar aquellas ideas absurdas que daban vueltas por su mente, vaya estupidez.
Delante había un hombre robusto y de pelo rizado. Giró la cabeza hasta posar sus ojos en ella pero sin tener tiempo a preguntarle cuál era su destinación.

"Avenida tres cuartos, y por favor dese prisa que no tengo todo el día"

El conductor bufó y mirándola por el retrovisor empezó su trayecto. Tenía bastante genio pero todo lo compensaba su cara blanca de ángel, cabellos oscuros y rizados y sus labios rojos. Tenía las cejas pequeñas, lo que la hacían ridículamente adorable cuando levantaba una de ellas. A pesar que su carnet de identidad pusiera que tenía los veinticinco bien pasados aparentaba una chica de diecisiete años.
Cuando el taxista reconoció aquellos ojos azules tan perturbadores, sin querer una pregunta rompió la tranquilidad de su pasajera.

"Usted es madamme Agustine..."

Aunque aquello no era una pregunta, cualquier hombre que había visitado el cabarete de Edith conocía a aquella muchacha bien plantada. Y por su desgracia ahora la tenía sentada detrás de él. Pero Agustine odiaba todo aquello, odiaba salir a bailar y que todos miraran sus pechos, sus piernas, su boca... a nadie le importaba que se equivocara en un paso o que no bailara perfectamente, nadie admiraba su arte porque solamente pensaban que ella era el arte. Puso una mueca y asintió. Él sonrió, sabía lo que pensaba. Ella rió, todavía no sabe porqué.

"Nunca miré sus pechos" Hizo una sonrisa mostrando todos sus dientes, él debía tener la misma edad que ella, y al igual que ella nadie apreciaba su arte.
"Lo dudo, no eres el primero que me lo has dicho, ni el último que me pide después que le acompañe a casa"
"¿Y si tomamos un café?"

Agustine le dió un beso en la mejilla y su número de teléfono en el billete.

"Quédate el cambio, esta noche en la rue rouge... y no lo estropees, así que no dejes de sonreír"