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Era de las que rompen los puentes con solo cruzarlos
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5 de junio de 2010

Ingenua, tonta e hipersensible

 Hoy miro escritos de esta pequeña ingenua cuenta cuentos. Pero aun siendo ingenua y todavía medio tonta hay frases que sigues quedándote enganchadas a ellas. Vive con niñas ingenuas pero menos tontas y más antisensibles, estás tienen los ojos grandes y una sonrisa donde cabrías tu y otro tú. Son bonitas y con los labios pintados de rojo como su corazón. Decía frases tontas que se parecían a ella, pero muchas de ellas se marchaban antes de que llegara a cogerlas al vuelo.

Sentir como se toca el cielo en un instante y bajar al infierno en otro como si de repente se estrellara un coche delante de tus narices.

Hace semanas que la niña hipersensible tiene miedo a todo pero jura que seguirá allí con sus torpes pasos de tortuga buscando un regalo para el chico con los ojos azul cielo más bonitos del mundo.

Porque le han dicho que ni la luna está en venta ni se puede enviar por correo. Así que creo que le regalara una nube, o sino se la quedara en ella para no quedarse flotando en el cielo cuando piensa demasiado.

24 de junio de 2009

Por mucho que lo negase el no era bueno, las leyes así lo decían, él robaba ♥

Llegó a casa con el corazón todavía en un puño. Aquella noche no había sido nada fácil y eso que él ya lo tenía bastante asumido todo aquello. En la vida aparte de vivir también hay que aprender a subsistir, y aquellos no eran buenos tiempos para el que tenía poco.

El trabajo era el mismo que siempre: entrar, coger, salir. Siempre el mismo esquema, sin mirar detalles, sin prestar atención en cuanto valioso es el objeto para la persona. Todo lo que brillaba equivalía a una comida y él era lo único que deseaba en esos momentos.

Entró con el mismo modus operandi, escalaba por el rellano hasta llegar al balcón que conducía a la habitación de la niña pequeña. Hacía unas semanas que examinaba sus pasos. Era una familia de clase media-alta, con una mujer arrogante y sin sentido del humor que nunca permitía dejar a su hija más de cinco minutos en el parque. En cambio el hombre era un bonachón de cara redonda y ojos claros, jefe de una de las empresas más valiosas y quizá la vergüenza de su padre.

El trabajo era fácil, diez minutos entrando, veinte cogiendo y cinco para salir. Pero falló, debe ser que el sueño profundo no es tan profundo como los médicos dicen y sin darse cuenta la pequeña de cabellos oscuros y ojos marrones estaba detrás de él temblando y llorando en silencio.

Era la viva copia en miniatura de Nadia. Y, hubiera sido más fácil terminar con la vida de la pequeña con un simple golpe seco en la cabeza blanda, pero él no era ningún asesino. Se acercó a ella a sabiendas que no iba a gritar. La abrazó, con sus brazos fuertes, intentando sofocar sus lágrimas, después la llevó a su cama y arropándola le dio lo único que conservaba de su Nadia (su pequeña Nadia, la loca y enana hermana pequeña) una pequeña muñequita de tela.

Y desapareció por el mismo lugar que entró, como un peter pan un poco más ladrón.

Ella no iba a hablar, por muy pequeña que fuese ella era imposible resistirse a aquellos ojos azules llenos terror y al mismo tiempo ausentes de amor. Porque la pequeña se enamoró rotundamente de aquel que un día le robo algo más que sus colgantes.

1 de mayo de 2009

Rock and Roll

Baja las escaleras corriendo, cogiéndose con una mano de la barandija para no caerse. Se choca con múltiples personas porque su cabello (rebelde) como ella se le echa encima de la cara dejándola más torpe de lo normal. No lo aguanta más está harta de ser la muñequita de unos y el juego de otros. Pero esta vez la culpa la ha vuelto a tener la misma de siempre, la que se dedica a arruinarle los planes una y otra vez.

Intenta sorber los mocos de la nariz y se limpia con el puño las lágrimas que caen. Maldice, como ya maldicieron algunas, el maldito rimel corrido y dejando las cosas (todavía) peor de como estaban. Para su edad no debería estar llorando como una estúpida cría de cinco años que todavía se sorbe los mocos de la nariz, Pero si todavía es una niña grita una vocecilla en su cabeza propiamente de una mujer mayor viendo con sus ojos, a una pequeña muchacha que acaba de estrenar sus tacones nuevos pero todavía no se sabe sujetar de pie, pero a ella tampoco la escucha.

Abajo, encuentra a uno más en proceso de maduración no duda en pedirle un cigarrillo y un mechero, esta vez no le da miedo hablar por hablar. Se lo devuelve sin darle las gracias, no tiene ningún motivo de darle las gracias y si se las diera no sería sincera. Aspira la primera calada llenando los pulmones de humo negro y dañino que muchos de los que están allí lo saben pero aún así no quieren perder su reputación, un día de estos los matará. Pero el tabaco tiene un dulce aroma a fiesta, drogas, sexo & rock and roll... y todo eso hace que empieze a toser fuertemente.



Se olvidó que ella no fumaba

5 de abril de 2009

Musa

Mientras estoy sentada al lado de mi ventana con ese cielo azul ensuciado por el humo de una pequeña fábrica de ladrillos, ella empieza a venir hacia mi, con sus aires de hada buena y sus encantos convertidos en humo rosa que la rodea.
No vivo solamente de una única musa. Una musa que inspira a los mejores pintores y poetas; que inspiró a sus antecesores. Una musa que convierte sus alientos en palabras y palabras en poesía.

No vivo apostando en un solo número porque me tocó una vez. Cambio de acera cuando camino por las calles llenas de gente. Entonces... Busco.

Busco a alguien que solo con una mirada me escriba una frase y me inspire una imagen, una clase que no se puedan silenciar los murmullos segundos antes de que suene el timbre, un lugar de gente desconocida que junta es una gran familia. Busco un príncipe de ojos azules y con una tez clara, una sonrisa que haga que vuelva a sonreír sin ningún motivo, un principito que me haga escupir versos. Una niña traviesa con grandes ojos marrones que me haga parecer un poco más pequeña a su lado. La chica del parque que se sienta al mismo banco desde que Romeo la dejó por Julieta. Un libro que me haga soñar o el libro que me leí el principio y luego me lo robaron. Él que siempre quiere parecerse a otro que no es. Ella que habla cuando tendría que callar. Ellos que siempre hablan de como terminó el partido de ayer y nunca quieren hablar de aquello que quieren decir. Ellas que juran ser amigas para siempre y luego dan dos o tres apuñaladas segudas. Tú que a veces te sientes preciosa. Yo que me gusta escribir entre líneas.

Esas son mis musas, mis pequeñas musa que dan ese toque de vida, esas musas que vale la pena conocer por lo menos una vez en la vida

Dedicado especialmente a Elena por su musa de la inspiración que hace tiempo quería escribirle este pequeño texto

31 de marzo de 2009

¿Y tú?

Nadie te lo había dicho nunca tan claramente, nadie nunca te propuso contestar esa pregunta.
Puede que nadie se interesara o quizá la gente piensa que todos tienen lo mismo que ellos.

Pero ella me lo dijo, me lo dijo sin sonreír sin hacer que todo parezca más simple cuando no lo es. Cuando a la pregunta solo tiene una respuesta. ¿Pero tú te lo pasas bien con ellos? Pero hay cosas en que no hace falta contestar porque puede que si hubiera estado en otro lugar me habría echado a llorar, pero en momentos los ojos lo dicen todo.

Fue lo último que dije sin palabras. Las cosas están cambiando, si lo siento, puede que solo sea la esperanza, pero yo se que hay algo.

¿Sabes? Me gustaría salir un sábado a las ocho y volver un domingo a las tres de la mañana sin saber a que puerta vivo. Riéndome con aquellos que conozco y con los que no. Bailar hasta odiar de nuevo los tacones y puede que también enseñarme a bailar. Probar una bebida de color azul y escupirla por su (mal) sabor.

Tampoco es tan difícil, tampoco es tan extraño. Pero el mundo gira, me caí y todavía no encuentro el momento de levantarme.

¿Y si vuelvo a caer?
Te volverás a levantar
Es muy fácil decirlo...
¿Piensas pasarte toda la vida a ras de suelo? Ahí solo hay lágrimas que te ahogarán.