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Era de las que rompen los puentes con solo cruzarlos
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14 de agosto de 2011

Entendió que aquella mujer se había acostado con su marido

Sus miradas se cruzaron entre copas de champán y unos cóckteles cuyos nombres eran demasiado extravagantes para recordarlos. Anabel pidió una copa de vino blanco frío cuando sus miradas se cruzaron con Alfred. Él medio sonrió al ver su rostro, su mano estaba acompañada de otra mucho más fina hasta llegar a una muchacha de pocos años menor que ella. No era hermosa, demasiado niña con un cuerpecito muy delgado casi sin ninguna curva en su cuerpo con tan solo unas leves protuberancias llamados pechos.

Alfred le presentó a Anabel a Sofie. Era un impresentable susurró Anabel. Recordó su última escapada sus noches de sexo bañados con alcohol caro y juegos eróticos. No le cambia en la cabeza como había tenido la insolencia de traerse a Sofie aquella noche a sabiendas que ella andaría por ahí cerca. El pequeño rostro de Sofie cambió de expresión cuando vio que su recién marido y aquella peculiar compañera de trabajo se marchaban de allí lentamente casi sin decirle adiós.

Lo sintió, en aquel momento sintió que no era una simple compañera que aquella mujer hermosa que ahora mismo le reía todas las gracias se había acostado con su marido. Y ahora estaba ella ahi, la pobre muchachita desgraciada que aguantaba los malos dias a su marido mientras que otras disfrutaban de sus buenos momentos.

12 de febrero de 2009

Te extraño

Yo, que quería no quererte y que creí que ya no te quería, se que a pasado mucho tiempo sin verte y entonces me acuerdo que tu eres ese soplo que a veces me envenena y otras me salva entre mi mar negro.

Y echo de menos tu sonrisa, y esa magia que me haces sentir la que pené que un día desapareció, porque sabes que mi magia desaparece a la velocidad de la luz. Escucho a los de al lado como hablan de ti, de tu falta, y yo se muy bien cuantos días hace que no veo esos gestos, esa forma de hablar, y ese estilo por hablar arrastrando las letras como si fueran pesas de cincuenta quilos cada una.

Que hoy te quiero, mañana un poco menos y al día siguiente me da por intentar darte celos... Tu y tus tonterías, y esas idioteces que sólo se que haces los días en que me da por odiarte.

Querer es como estar borracho, sólo verás las consecuencias cuando vuelvas a poner los pies sobre el suelo

9 de diciembre de 2008

Egoista sentimental

Nunca creyó que llegara a aquel punto. Después de ser feliz y ver que las cosas le van bien no soporta que alguien la abandone llenándose a las manos de otros y riendo con los otros, algún tipo de ira nace dentro de ella haciendo sentirse mas avergonzada de ella misma por que no es la primera vez.
Es una maldita egoísta que quiere que le den cariño para luego salir corriendo con el pretexto de que necesita su espacio aún sabiendo que las únicas personas que son su espacio.
Quiere ver el sol, la luna y las estrellas en el mismo momento, se siente una cría por segunda vez a día de hoy.

Pero lo único que es, es una egoísta sentimental no quiere castillos ni riquezas solo quiere que le den cariño aunque tenga que quitarle la felicidad a todo el mundo.

Agacha la cabeza maldiciendo que no lo va a volver a hacer, pero sabe que en cuanto la vuelva a abrazar sentira ese mismo pinchazo en el corazon pero no serán celos por que si lo fueran tendría un buen pretexto para volver a amarle

14 de junio de 2008

Celos de amor

Esta contenta por que hacia tiempo que no lo sentía de esa manera.

Volvía a sentirse libre, como aquel pájaro que acababa de echar a volar.

Celos, si eso es lo que había sentido, celos de amor. Aquellos que había olvidado hace un tiempo, aquellos que lloraba todas las noches por no sentirlos. Aquellos sentimientos olvidados, en un cajón que creía haber perdido su llave.

Sentiste que te quitaban algo, que te dolía aquí abajo, en su corazón.

Al principio se enfado, las lagrimas empezaban a asomarse por su cara pero luego sonrió.

Sonrió por que estaba contenta de amar de volver a amar a alguien. Se alegraba de que mañana tenia una razón para levantarse, se alegraba por que ahora podía pasar horas mirando una foto donde salia sonriendo.

Ahora volvía a ser una niña, una niña pequeña que le gustaba las calles, que volvía a encontrarle color a aquella hierba que antes creía grisácea y que se a dado cuenta de que tiene un verde precioso.

Ahora sonríe cada instante, y sueña, si, sueña con volver a ver a su amor, con perderse en sus brazos y no encontrar nunca la salida.

Sueña con esa boca, dulce, despreocupada, joven, atrevida. Le gustan sus ojos esos ojos que hacen que se vuelva una niña y juegue correr, esos ojos que la llevan a su madurez en una milésima de segundo.

Pero sabe por quien va a llorar a partir de ahora, sabe que todos los días se pondrá un perfume diferente pero fresco, como ella misma, fresca y diferente.