Una parte de mi seguía viva aunque la otra residiera en paz yo pude sentir como me movía grácilmente por aquel espacio. Sabía que había muerto hace segundos, no era tan doloroso como esperaba, sólo suspiré.Lo que más me dolía era irme sin despedirme de él, sin que él supiera de mi existencia y de mis sentimientos hacia él. Así que volé hacía su casa, donde tantas veces había pasado para que por casualidad un día coincidiéramos en aquel portal.
No sabía donde estabas, nunca me invitaste a entrar a aquella bonita casa color verde, pero llámalo intuición femenina o que mi brújula siempre marca hacia a ti pero te encontré allí tirado con el pelo deshecho y con un bonito sonrosado en tu cara. Me metí en aquella cama aunque supiera que no me estaba aguantando, solo levitaba en el aire. Con el dedo índice recorrí tu cara lentamente, dibujaba cada curva de tu cara hasta llegar a tus finos labios que solían estar más calientes que la resta de tu cuerpo.
Una calma invadió todo lo que quedaba de mi, cerré los ojos y acompañé mi respiración a la tuya hasta convertila en una dulce nana que me acompaño en todo el siguiente camino.
Lo siento, creo que tengo vacío existencial