"
Era de las que rompen los puentes con solo cruzarlos
".


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14 de septiembre de 2015

¿Y los poetas? Al final lo de las musas era una mentira para llevarte a la cama

Nos vendieron que todo cambia, que al final nada permanece, que todo fluye como si se tratase de un río. Nunca te bañarás en el mismo agua dos veces, mintieron, no supieron las veces que me tiraría de cabeza aquella misma piscina. Una lástima que en cada una de ellas siguiese vacía. Al fin y al cabo todo resultaba vacío en este mundo, los profesores nos envenenaron tanto con aquello de que el orden de los factores no altera el producto que, al final,
por muchos factores positivos que metieses en tu vida, esta siempre acabaría en el cubo de basura.

Cuando tuvimos a la tierra a un palmo de mano soñábamos con ser astronautas, por aquel entonces  los juegos de princesas empezaron a pasarse de moda. Regalarnos la luna nunca estuvo tan cerca de nuestras manos como por aquel entonces. Ahora, nos encontrábamos arrastrándonos por los sitios más oscuros de la ciudad rebuscando entre el pasado el motivo de nuestro presente. Finalmente, como cada día, volvíamos a casa con un poco menos de esperanza y un poco más de arrepentimiento. De nuevo en esa casa encontrábamos ese río que no corre, esa piscina vacía, ese pasado que no avanza, que está presente más allá de las leyes de la naturaleza.

Ni la poesía era capaz de salvarnos de aquel maldito desastre cultural. Las palabras ya no nos transmitían lujuria, aquella insolencia de leer poesía a altas horas de la mañana ya no conseguía salvar almas. La poesía se había convertido en otra puta barata de aquel estúpido mundo, no es que nadie la dejó tirada. Ella se fue. Recogió sus cosas una tarde de verano, porque la poesía no podía abandonar este mundo otro día de la semana. Solo lloró una vez, pues con el dinero que había ganado durante toda su vida no pudo pagarse nada más que un pañuelo sucio.

5 de abril de 2010

Mañanas primaverales con sabor a chocolate con risas

-Vuelves a hacerlo
-¿A hacer que?
-A llorar.
-No estoy llorando.
-Sí que lo haces, pero sin lágrimas.

Entonces Lucía lloró de verdad. Hace días que necesitaba llorar, pero la gente te mira extraño cuando lloras e intenta consolarte diciéndote que te pasa aunque a veces eso empeore las cosas. Lucía abrazó a Andrés que miraba al cielo encapotado de aquella mañana de primavera.

-¿Quieres un chocolate caliente?
-Pero bien cargado de chocolate.

Se secó las lágrimas y de un salto se incorporó encima de la arena, Andrés saltó encima de ella haciéndola caer encima de la arena. Y las lágrimas desaparecieron con toda su angustia dejando paso a sólo una sincera risa. Porque si no hubiera llorado su risa no hubiera sido tan alegre.

26 de marzo de 2010

Nuestro amor es proporcional a nuestro odio

Me mira sonríe, baja la vista, vuelve a mirarme, ahora directamente se descojona en mi cara. ¿Qué? le pregunto levantando las cejas y poniendo las palmas cara arriba, extrañada sin saber porque demonios te ríes de mi.
Haces un gesto con la mano diciéndome nada, una tontería. Pero sigues riendo...
Creo que es proporcional lo que te quiero y las veces que me sacas de quicio. Te mando una última mirada llena de cuchillos, si te tuviera cerca incluso te hubieran hecho sangre.
Agachas la cabeza y no se lo que empiezas a hacer, yo continúo mirando el espectáculo, como ya decía Moulin Rouge "El espectáculo debe continuar" nosotros somos ese kit-kat que solo sabemos compartir los dos.
La gente se va a un lugar y a otro. Unos se despiden, no piensan estar aquí aguantando al maldito profesor de turno hasta que lleguen sus vacaciones, yo con pocos a los cuales despedir, y algunos con ganas de despedir miro el reloj.
Esta vez no había un reloj, sino ese mensaje que tanto nos alegra ver en el móvil y no es de 2244.
"Me encanta cuando te enfadas, tus ojos brillan, tu cuello se alarga, tus manos no pueden estar quietas y aun poniendo todos tus sentidos en marcha no dejas de sonreír, creo que eso es bastante difícil de conseguir. Sabes... me gustaría saber si sonríes en todo momento"
Entonces sonrío, esto no es una nota de amor, lo sé, pero el es así de los que te envían poemas solo para sacarte de quicio y entender que a pesar de lo idiota que es lo quieres.

Basando en hechos irreales

9 de marzo de 2010

Ahora ya no sales corriendo, si no que esperas a que se apague la luz... bobito...

Tenía una entrada para hoy, pero a mi siempre se me ha dado mal planificar las cosas y por supuesto hoy me has cambiado mis planes, eso no significa jodido.

Te escribo una frase, con inocencia, como quien no quiere la cosa, de la misma forma que empiezo una dulce y tonta pelea contigo.
Ositos polares dice:
"Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos".
Entonces te lías, escribes algo y lo vuelves a borrar, unos segundos de espera. Anda valiente salta por la ventana. Vuelves a escribir
M. dice:
"¿Es una indirecta?"
Buena pregunta, pero para ti por mi desgracia no sería, quizás para otro sí lo sería.
Ositos polares dice:
"No, solamente me gusta esa frase"
Silencio.
No estás bien de la cabeza, te faltó decir, estoy segura de que lo pensaste, pero sabes que siempre empiezas tú y a mi me encantan esos juegos. Esto y mentir es lo que más me gusta, lo que pasa es que nadie me cree cuando miento.
Te desconectas. Tramposo.
Mañana te reñiré pero solo me has saludado como en los viejos tiempos sabes que voy detrás de ti y aceleras el paso, debe ser porque las Amantes Bipolares comen personas los Lunes y llevan el cartelito de peligro en la frente. Pero los martes es diferente, los martes en cuanto se apaga la luz te das cuenta de que estoy a tu lado y empiezas a soplarme, por supuesto te seguí el juego.

20 de febrero de 2010

A la Amante Bipolar no le envían cartas por San Valentín

La Amante Bipolar se quería ir de allí. Ya no quería querer al chico de los ojos color cielo, no quería querer a alguien que no tenía el mínimo interés de que al menos le dejara quererle. Quería irse a Siberia le dijeron que allí iban los corazones fríos. Una vez fue a Moscou, se reconocía rápidamente aquel acento áspero y de pocos amigos, pero aún así fueron de lo más hogareños que había conocido. Pero la Amante Bipolar no se puede mover de aquí porque al parecer el que ahora ya no le saludaba, sin saber porque había vuelto a felicitarla (¿el san valentín se felicita?). Ella le sonrió, al parecer al menos él le echaba salvavidas cuando se ahogaba aunque no se atrevía a tirarse él. Un día de estos le diría que era un miedica (aunque nunca le confesaría que ella también lo es). Él le devolvió la sonrisa, eso significaba que podría volver a jugar ha hacerse la dura. Jugando a que no es que te quiera pero me gusta hacer teatro contigo.

- Por qué no me enviaste ninguna carta. Vaya amigo que tengo...
La dura, la interesante, la amante, la bipolar.
- Tenia que estudiar
Le encantaba los ojitos que ponía, esos de que lo he hecho sin querer. De que lo siento.
- ¿¡Que yo no!? ¡Y filosofía!

Así que quiero que sepas que eres el responsable de que suspenda filosofía. Además no me gustan tus clases particulares. Pero, ¿sabes que? te perdono si no piensas dejarme irme a Siberia

16 de diciembre de 2009

Que sepas que quererme no te va a servir de nada


Miranda estaba sentada encima del muro balanceando sus pies con la mirada perdida en el cielo. Más abajo apoyado en un árbol se encontraba Fran, tenía veintiún años y miraba a Miranda como no se deben mirar los primos, y más si ella tenía trece años. A decir verdad Miranda no aparentaba tener la edad que tenía, era muy madura era incluso más madura que él.

Para Fran ella era su lugar secreto, donde sabía que se podía esconder sin miedo a que nadie le regañara. Miranda tenía el cabello corto de color caoba  y los ojos verdes que encajaban perfectamente con el sonrosado de su piel. Sin querer Miranda desvió su mirada y se encontraron, como acto reflejo se formó una fina burbuja donde todo lo demás dejaba de existir. En realidad Miranda no era su prima, él sólo era solo el novio de Victoria, que al contrario que Miranda ella siempre le estaba rechistando todas las cosas. Él siempre fue un buen amigo, aún antes de ser pareja él ya rondaba su casa haciendo carantoñas a la pequeña Miranda, cuando tenía una mirada frágil.

Miranda le sacó la lengua allá arriba y con suma gracia dio un salto tirándose encima de Fran. Con buenos reflejos éste la cogió en volandas haciéndole cosquillas, cosa que desataba por completo su escandalosa risa infantil. Siempre terminaban igual: cayendo al suelo, riendo, acercando sus edades poco a poco.

– ¿Cómo sabes que estás enamorado?
– Tienes que sentir cosquillas en la barriga y que el tiempo empiece a ir muy rápido hasta que lo detienes.
– Yo no quiero que el tiempo vaya rápido entre nosotros dos. Así que no te empeñes en enamorarme.

5 de agosto de 2009

La loca y el príncipe

Marta cogió a Marcos de la mano mientras corría en dirección a la Gran Vía.

―¿Te acuerdas de todo esto?― le preguntó Marta mostrándole el paisaje.

Marcos atónito a las extrañas cosas que decía Marta negó con la cabeza.

―¡¿Cómo no puedes acordarte?!―rechistó ella― Aquí es donde nos conocimos. Yo salí de un taxi libre dejando ocupado mi sitio. Llovía a cántaros y yo bailoteaba bajo la lluvia, tú como un elegante caballero me tendiste tu mano para que la posara sobre la tuya. Me acompañaste con tu paraguas a una cafetería abierta y nos tomamos el mejor café de la ciudad. Te conté que me había escapado de un psiquiátrico, recuerdo que allí estaban todos locos, entonces sonreíste y me dijiste que eras un príncipe pobre, que lo único que tenías era dinero.
»Esa noche hicimos el amor hasta el amanecer.

Marcos refunfuñó. Tenía una expresión cansada. Marta siempre quiso imaginar un mundo mejor, uno de esos donde no se hubieran conocido a causa de demasiadas noches ahogando recuerdos y penas en alcohol

―Marta...
―¿De verdad que no te acuerdas?― saltó ella con gracilidad desde los escalones de un portal.
— Estás loca— dijo con un suspiro.
— Mientes—afirmó—Yo pinto de rosa el sol y de verde el cielo y el mundo sigue funcionando porque le importa una mierda que juegue con él mientras que ellos quieren verlo todo tan real que se olvidan que vivir es una simple fantasía en que un día les despertaran de ella.

22 de julio de 2009

Scary Movie

–¿Sabes?, nunca me gustaron las peliculas de terror. Y eso que el miedo era un sentimiento fácil de esconder, solamente tenías que cerrar los ojos y pensar en cosas bonitas, como cuando te decían de pequeño. Al contrario que otros sentimientos como el dolor o la tristeza mucho más difíciles de esconder. Pero los films de terror eran otra cosa. Ese miedo hacía que me entraran ganas de gritar y llorar al mismo tiempo deseando querer salir lejos de allí, a sabiendas que con torpeza no llegaría ni a un metro. Aquel sentimiento hacia que me sintiera en mi habitación -un lugar aparentemente seguro- con un sanguinario, cruel y retorcido asesino. Lo peor es que aquél lugar estaba cerrado con el pestillo echado y verjas en las ventanas. Todo empezaría de nuevo, me tiraría encima del asesino llorando y pidiendo clemencia. Por supuesto haría algo que no les está permitido hacer a los villanos, lo que el señor misterioso dijo que los asesinos no hacían. Le pediría una sola llamada, la manera más débil de querer arreglar lo que hace tiempo que una destrozó.

–Y..., ¿a quién llamarías?

29 de octubre de 2008

Significados

Me miras y sonríes, no te lo puedes creer, y yo no te culpo por ello es difícil creer todo lo que cuento aunque sea verdad. Una mirada mía dulce como siempre pero amarga como nunca, hace que poco a poco cambies de tema, que olvides, que hoy no hables mas que de recuerdos por que entonces afirmare lo evidente.
"¿Y ahora?" preguntas en tono bastante interesado, yo suspiro pensando en nada y en nadie, sonrió, esta seria la millonésima sonrisa falsa del día aún así mentiré y diré que hoy es un buen día y que el sol esta precioso.
"Ahora nada" creo que lo dije con doble significado, hace tiempo que mis palabras solo equivalen a ese segundo significado, el primero dejo de existir, demasiados años abusando de él.
La historia terminó ahí, con ese nada que contarte y tu ninguna risa que sacarme. Pero tu sigues sin rendirte hasta que consigues sacarme otra risa, deberías trabajar en eso, creo que conmigo no te arruinarías, además le sacarías una risa al mundo.

Espero que pagar para reír no sea delito.