"
Era de las que rompen los puentes con solo cruzarlos
".


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16 de julio de 2009

El día en que dije "No creo en la mágia" mientras creía a escondidas

No llora porque todo se terminó, lo sabe muy bien, llora porque sus ángeles de la guarda se fueron a volar lejos. Lejos de ella, que por supuesto por alguna estúpida razón cree en ellos, en que la cuidan, en que la abrazan cuando siente que hasta aquí llegó todo, porque nunca ha escuchado su voz y aún así sabe como suena, conoce ese timbre que realmente la tranquiliza. Pero la abandonaron, como abandona la fantasía a un niño que ya creció sin querer. Lo malo de ella es que no sabe echar a correr, se cae sola en un terreno llano y hace tres años que lleva diciendo que éste aprende a montar en bicicleta. Y duele, haciéndole entrar náuseas del dolor.

Sus ángeles nunca sabrán que son ellos, porque es otro de sus innumerables secretos de quinceañera. Porque me duele escribir en primera persona y contar el momento que empezó todo aquello, en que lo descubrió lo que realmente le salvó la vida, recuerda ese momento que dijo "Para, ¿quién eres?" las horas pasaron más rápido para llegar a volver a lanzar otra pregunta, otra pregunta que la lanzaba directamente a la vida.

Y si mis ángeles se fueron, si me dejaron soa es porque esta vez tenía que levantarme sin miedo con las rodillas sangrando y sabiendo que en cualquier instante volvería a caer.

24 de junio de 2009

Por mucho que lo negase el no era bueno, las leyes así lo decían, él robaba ♥

Llegó a casa con el corazón todavía en un puño. Aquella noche no había sido nada fácil y eso que él ya lo tenía bastante asumido todo aquello. En la vida aparte de vivir también hay que aprender a subsistir, y aquellos no eran buenos tiempos para el que tenía poco.

El trabajo era el mismo que siempre: entrar, coger, salir. Siempre el mismo esquema, sin mirar detalles, sin prestar atención en cuanto valioso es el objeto para la persona. Todo lo que brillaba equivalía a una comida y él era lo único que deseaba en esos momentos.

Entró con el mismo modus operandi, escalaba por el rellano hasta llegar al balcón que conducía a la habitación de la niña pequeña. Hacía unas semanas que examinaba sus pasos. Era una familia de clase media-alta, con una mujer arrogante y sin sentido del humor que nunca permitía dejar a su hija más de cinco minutos en el parque. En cambio el hombre era un bonachón de cara redonda y ojos claros, jefe de una de las empresas más valiosas y quizá la vergüenza de su padre.

El trabajo era fácil, diez minutos entrando, veinte cogiendo y cinco para salir. Pero falló, debe ser que el sueño profundo no es tan profundo como los médicos dicen y sin darse cuenta la pequeña de cabellos oscuros y ojos marrones estaba detrás de él temblando y llorando en silencio.

Era la viva copia en miniatura de Nadia. Y, hubiera sido más fácil terminar con la vida de la pequeña con un simple golpe seco en la cabeza blanda, pero él no era ningún asesino. Se acercó a ella a sabiendas que no iba a gritar. La abrazó, con sus brazos fuertes, intentando sofocar sus lágrimas, después la llevó a su cama y arropándola le dio lo único que conservaba de su Nadia (su pequeña Nadia, la loca y enana hermana pequeña) una pequeña muñequita de tela.

Y desapareció por el mismo lugar que entró, como un peter pan un poco más ladrón.

Ella no iba a hablar, por muy pequeña que fuese ella era imposible resistirse a aquellos ojos azules llenos terror y al mismo tiempo ausentes de amor. Porque la pequeña se enamoró rotundamente de aquel que un día le robo algo más que sus colgantes.

3 de octubre de 2008

Mirando las estrellas

Lo recuerdo muy bien. Aquel banco. Aquella noche. Aquel silencio entre murmullos.
Nuestro plano uno de los mejores, riendo y jugando sin darnos cuenta de que había mucha mas gente a nuestros alrededores. Me hacías discutir y soñar al mismo instante. Con la cabeza arriba soñábamos entre estrella y estrella

- Aquello de allí es una estrella- te dije señalando el cielo.
- Que va a ser una estrella, es un avión no te das cuenta que parpadea
- Como va a ser un avión!! Entonces el cielo esta lleno de aviones!- me burle

De pronto una estrella fugaz paso, nunca había visto una que durara tanto tiempo y fuera tan bonita, una estrella que no se olvida. "La has visto!! Es preciosa, la habéis visto?" alegre y divertida le pregunte al resto de los amigos que se sentaban un banquete mas lejos.
Empezaste a contarme que le pedirías a tu estrella, y yo me reía de ti ingenuidad, nunca me he reído tanto como aquella noche. Hacia frío, y yo era muy friolera y tu no dejabas escapar una, así que cada vez los centímetros se convertían en milímetros. Aquella estrella fue la primera de muchas otras, y muchos otros deseos.

-Hoy me toca una noche aburrida, no tengo ningún plan, que te parece si me cuelo por tu habitación- insinuó
- Entonces dejare la ventana abierta.

Sin esperar mi respuesta note que tus mejillas se sonrojaron. Antes de irme hacia mi casa me gire hacia él "Y continuo pensando que aquello eran estrellas" fueron mis ultimas palabras de la noche para el sacandole la lengua y con aires chulescos.


Y aquella noche la ventana se quedo abierta

29 de marzo de 2008

Un lugar mejor

La lluvia ha vuelto a mi mente como lo haces todas las noches cuando yo estoy dormida.

Recuerdo aquella noche que tiraste piedrecitas a mi ventana, yo pensaba que seria la lluvia ya que hacia varios días que no dejaba de llover pero algo me dijo que no era así, creo que teníamos algún tipo de conexión ¿todavía lo tenemos?

Allí estabas tu con una chaqueta mojada por completo pero con una sonrisa que hacia que todo lo demás no importara, me propusiste que bajara a bañarme contigo, yo me negué, vaya estupidez ir a bañarnos con el frío que hacia y además mis padres me matarían como no me vieran en la cama.

Luego me cambiaste la forma de pregunta me preguntaste si deseaba ira bañarme contigo, me mirabas a los ojos, los recuerdo perfectamente eran marrones como el chocolate con leche, pasaba muchas tardes mirándolos y fijándome en ellos buscando alguna forma de decir todo lo que me hacían sentir unos simples ojos marrones había miles de chicos que tenían los ojos marrones pero no eran igual, no tenían aquella magia que me transmitían los tuyos.

Al fin me sonreíste y salte por mi ventana, no era la primera vez que me escapaba, pero si que eras el primer chico con quien lo hacia, cuantas monedas nos han separado…

Solamente mis pies tocaron el suelo me fui rápidamente a tus deseables brazos, nunca me he sentido tan segura en unos brazos que algunos aseguraban ser unos brazos criminales…

Me diste la mano y corrimos fuera del terreno donde vivía saltamos varios charcos y creo que en uno me resbale, si, me resbale y ensucie mi vestido que al día siguiente Marie me pregunto donde me había manchado.

Llegamos al parque y nos escondimos, si alguien nos veía y llamaba a la policía te hubiera llevado a la cárcel o quizá a un sitio peor acusado de no se cuantas cosas que tu no has hecho y por supuesto muchas de ellas serian abusos sobre mi.

Me acerque hacia ti… mi cabellera roja estaba toda mojada y algunos mechones caían sobre mis pechos mojándoles un poco mas y dándole un poco de sensualidad… intente besarte pero me negaste y solo pude darte un beso en la comisura. Cuantos besos me robaron…

No lo entendía, con solo quince años y no entendía por que dos personas no se podían querer mientras que millones se podían casar y tener hijos solo por dinero y no ser rechazadas por su padre o a veces toda su familia. Cuantos niños no pudimos tener…

Volvimos a mi casa y me llamaste princesa, yo te dije que ninguna princesa tenia el cabello rojo, me sonreíste y te fuiste diciéndome que mi cabello era rojo a causa de las miles de rosas rojas que hicieron una princesa tan preciosa como yo. Cuantas noches que teníamos para hacer el amor no nos dieron…

Pero mi felicidad solo duro un año más a los dieciséis años moriste por causas extrañas según la policía, pero yo se que no era asi, mi padre se entero que estabas conmigo y mando matarte. Cuantas sonrisas me quitaron…

Ahora con veinte años casada con un hombre que no se como se llama, con un niño de dos años y con gemelos de camino, solo cuento el tiempo que me falta para irme contigo para irme al lugar donde estas tu, ese lugar donde seguramente podremos ser felices. Este es mi quinto intento de suicidio espero que en este nadie venga a por mi