Ella era una de esas chicas que sonreían cuando veían escrito la palabra sonrisa, lo hacía sin querer incluso si era ella misma quien escribía sonrisa, le hacía gracia esa palabra, era tan simple tan fácil que la hacía sonreir. Lo sé, era muy estúpida, no hace falta que nadie me lo dijese para saberlo pero era tan dulce verla reír que quién la castigara a no hacerlo no debía de ser perdonado nunca. A mi siempre me gustó ver sus mejillas cuando se marcaban al sonreír, era tan mágico como ella misma.En realidad era de esas chicas que contagiaban cuando reían, que te quedabas mirando diciéndo por qué te ríes y sin apenas llegar a contestarte ya estabas tu también igual. A veces llegaba a odiarla porque como todo el mundo yo también tenía dias malos y verla ahí intentando hacerte sonreír a veces tenía poca gracia y hacías una mueca para que se contentara pero eso es lo que tu creías que con una mueca le valdría, estamos hablando de la chica de las sonrisas en lata, ¿recuerdas? Pues eso que si hacía falta se ponía a bailarte el jula jula sin prejuicios delante de toda la gente porque es que ella no aceptaba ninguna mala cara en la vida. Aunque a veces yo sentía que su sonrisa no era totalmente verdadera, a veces creo que me robaba mis tizas de colores y se pintaba una para disimular.




