"
Era de las que rompen los puentes con solo cruzarlos
".


14 de junio de 2011

Morir es fácil.

Seguía en Siberia con su frío, con su dolor, con sus malas causas... No era un bien día, no era un bien día ni siquiera en Siberia. Hacía un frío crudo, a mi me estaba costando aguantar todo aquello, sentía que de un momento a otro oiría un crujido en mi interior y moriría.
Parecía simple, en realidad lo era aunque a mi me pareciese el contrario. Me adentré en el bar de siempre, necesitaba unos buenos tragos de tequila, tampoco era mi mejor día. Era un día de esos en los que te hacían sentir la cosa más estúpida del mundo sin mucho esfuerzo. No me hizo caso y me sirvió un chocolate caliente, ni siquiera llegué a discutirle, rompí a llorar y un trozo de pierna se me congeló, al fin una parte de mi dejaba de sufrir.
Un muchacho se me acercó y cogiendo una de las lágrimas que resbalaban por mi cara me hizo un colgante. Quizás lo hizo sin querer como quien le da un pañuelo a alguien sin preguntar por tu nombre.
Después, me entraron unas ganas terribles por volver a sentir su tacto.

7 de noviembre de 2010

Pensaré en ti

Querido tú:


Lo siento.

Tengo que decirte varias cosas, esta lloviendo, bueno estaba esta tarde mientras escuchaba música y no hacía nada y ahora me he pintado las uñas marrones como el otoño para ir conjuntada con las hojas, en realidad no quería contarte nada de esto, porque nada de esto importa.

Me voy, no es que me vaya para siempre pero me voy volveré lo se en realidad no me quiero ni despedir porque esto no es una despedida, es un hasta luego Lucas. Hace días que te lo quería ir hace días que intentaba decirte que me vuelvo a Siberia, quería ir al Polo Sur pero en Siberia estaba el chico suicida voy a decirle que no lo haga otra vez que en vez de autodestruirse que me cuide y que me prepare chocolate caliente, y que me cuente historias y que no le guste mi risa, que no le guste nada. También quería decirte que no te enfadaras con él, no es su culpa quería hacerlo antes necesito coger aire, aunque el de Siberia no sea uno de los que más le gustan a mi fría nariz.

Otra cosa que quería contarte es que las amantes no son como las pintan, no. En realidad las amantes son las jodidas de las películas, las amantes quedan como simples brujas de una película barata y con poca gana. Las amantes no son frías ni sienten dolor, no querido tú ellas no son así, lloran como unas tontas y en realidad te pueden querer como nadie te puede querer. Las amantes por mucho que las hagas llorar siempre te sonreirán y ya puedes haberle dado de ostias que les dará un vuelco al corazón cada vez que las llames. Déjalo es una tontería, pero te quiero.

Te echare de menos rinconcito, pero tengo que irme por un tiempo.
Os juro ositos polares que volveré, cuándo no lo sé pero esto no es un adiós sino un hasta luego


Qué hago yo ahora con un millón de besos
I have to say goodbye to you.
And I don't want to.
I don't want to.

24 de octubre de 2010

Sabes saqué un diez en aquel examen... lo mejor de todo es que no me importó una mierda, no tenía motivos para estar contenta.

20 de octubre de 2010

Lay down a list of what is wrong the things you've told him all along and pray to God he hears you

Desde mi posición veía como Izzie se terminaba la segunda botella de ron de golpe, sin dudar, a veces con temblores en el cuerpo pero fría, fría como el hielo o quizás más. Al principio me pensaba que solo quería divertirse pero cuando vi que había bebido de la botella y se había dejado la mitad pude entender que no quería divertirse o quizás ella pensaba que así podría recordar lo que era. No la había visto beber nunca, en contadas ocasiones y cuando le decíamos cuarenta veces venga Izzie diviértete y toma esto, ella solía hacer una de sus muecas y cogía una copa aunque yo nunca se la vi terminar.

Hacía varios días que se le había borrado su risa. La vi comprarse tres paquetes de gomas de borrar pero nunca llegué a imaginar que lo conseguiría hacer. Sonreír no significa ser feliz, pero si que se puede asemejar a vivir. De golpe Izzie cayó rendida en el suelo, como quién muere de repente. No llamé a la ambulancia sabía que no llegaría al coma etílico pero también sabía que aquello era lo más parecido a tener paz desde hace unos días...

Cuando abrió los ojos el mundo se le vino encima, incluso pesaba más que la última volta.

19 de octubre de 2010

Las amantes bipolares tenían esa cualidad de inundar habitaciones...

8 de octubre de 2010

Paranoia

Les noies paranoies sempre han tingut eixe toc especial que pocs comprenen, allò que et pot fer pedrer el cap que pots tornar-te un boig intentant explicar-la. Però no ho intentes mai ho aconseguiràs aquella tan sols era una petita, una petita noia i per conseqüència una petita paranoia. El pitjor de tot no es que no la pugues entendre mai, sinó que ella no s'entendrà i no s'estimarà. Però us parlaré de una noia paranoia d'aquelles que s'abrasen i es peguen petons elles soles, de les que igual que es posen a plorar com comencen a dir bogeries i a posar-te cares estranyes. Aquesta noia paranoia t'intentarà fer riure al mateix temps voldrà empresonar el teu cor així que no esperes molt d'ella recorda que tan sols es una petita paranoia.

I estima-la, estima-la com l'estime jo o com s'estima ella que es el mateix. I si no l'estimes i si et pareix la cosa més idiota de tot el món no passa res, resulta que tu ets d'aquelles persones que es fan anomenar normals.

Tenía cosquillas hasta en el corazón

Onda se cayó directamente en la cama y allí estaba él mirándola como siempre solía mirarla, como si no tuviera remedio y como si el peor remedio que existiera en ese mundo fuera él. Reía como solía hacerlo ella, a carcajada viva sin mostrar ningún tipo de rubor al enseñar todos sus dientes y ya que estaba su parte más bonita del corazón. Paul se tiró encima de ella quitándole la camiseta de manga corta que llevaba entonces se adentro en su barriga, eso hizo que Onda empezara a reír más fuerte porque era la chica con más cosquillas del mundo, pero a Paul no le importaba hacerla reír aunque eso no fuera lo que él quisiera hacer.

A Paul le encantaba zambullirse en sus olores, Onda se parecía a un bosque lleno de toda clase de flores, frutas y demás plantas que existieran en el mundo desde las más corrientes hasta las más exóticas. Sus olores eran como ella, podías sentir el dulce olor de la vainilla, o el atrevido olor del melón o la acidez de cualquier limón o el soleado olor a coco... Y Onda podía ser todos esos olores en un segundo, eso era lo que adoraba Paul de ella que igual podía ser la cosa más dulce del mundo que igual te salía por las ramas y te la veías colgando de algún rincón de su habitación.

Onda sonrió, se terminaron las carcajadas, él también. Los dos se entendían, los dos se complementaban, y siempre compartían esa chispa de luz en sus ojos...

-Sin lugar a duda te comería mordisco a mordisco, pequeños y sabrosos mordiscos.

3 de octubre de 2010

Antes hacía frío pero se podía vivir.

23 de septiembre de 2010

Llegas tarde

-Llegas tarde- gritó Jack desde la otra esquina de la barra.

Susan entró con su media melena ondulada por aquel bar sombrío y mugriento. Al ver el rostro de Jack una sonrisa se le dibujó en la cara mostrando sus dientes blancos y bien alineados. Aquel hombre tenía unos cuantos años más que Susan se había conocido tiempo atrás en una reunión de tiburones de la bolsa, ella era hermosa tenía unos labios rojos y unas cejas gruesas pero bonitas al fin y al cabo; en cambio, Jack era un tipo bien plantado con un color de piel oscuro por las largas horas al sol haciendo quién sabe qué su cabello era una media melena corta con bastante pelo y negro como el carbón, en cambio sus ojos miel le hacían parecer un hombre dulce (bien sabía Susan que no era así). Aquél día Susan se acercó a él y con tan solo mirarse a los ojos salieron de aquella aburrida reunión e hicieron el amor entre los matorrales que había al lado.

- Lo siento, tenía cosas importantes que hacer. Un güisqui por favor -le pidió a la camarera que llevaba un piercing a la nariz-. Creo que deberíamos dejar de hablar, esto no debe de estar bien.
- ¿Y porque no?

Susan miró los ojos de Jack, aquellos que siguió aquel catorce de marzo mientras él intentaba seducir a la secretaria, era una jovencita de dieciocho años incapaz de creer en poco más que el amor, ella sólo le llevo una copa de champagne.

-Porque creo que te quiero.

Los ojos de Jack cambiaron se volvieron oscuros la miel desapareció siendo sustituida por una máscara oscura. Jack sólo pedía una cosa, que no te enamoraras de él.

18 de septiembre de 2010

Un día te diré basta y dejaré de respirar

Madamme Juliette sabía vivir sin aire, lo comprobé la semana pasada cuando vi que Paul se marchaba de su casa por la ventana trasera. Todo el mundo sabía que eran amantes, amantes bipolares.. Ellos nunca lo admitirían pero se amaban con locura. Aquella mañana mientras Paul se metía entre las malezas de su jardín Julliete aguantaba su respiración en la habitación donde todavía olía a su amor pero que también podías sentir la humedad de las lágrimas que habían derramado cuando Julliete le dijo a Paul que no iban a verse más, que se olvidara de todo, que se olvidara de los jueves a las ocho y treinta y seis de la tarde, porque ella ya no iba a estar más. Era mejor así, Julliete lo sabía. Ahora aunque su cabeza no lo sintiera su corazón le estaba pidiendo a gritos que fuera hacia él y le dijera que no quería que se fuera.

Julliete sigue sin respirar y nota como se hace pequeña, estúpida y pequeña, intenta escuchar a lo lejos los pasos de Paul abandonar su jardín y saltar por la verja. Entonces fue cuando Julliete se convirtió en la piedra que se hizo añicos.