Me mira sonríe, baja la vista, vuelve a mirarme, ahora directamente se descojona en mi cara.
¿Qué? le pregunto levantando las cejas y poniendo las palmas cara arriba, extrañada sin saber porque demonios te ríes de mi.
Haces un gesto con la mano diciéndome nada, una tontería. Pero sigues riendo...
Creo que es proporcional lo que te quiero y las veces que me sacas de quicio. Te mando una última mirada llena de cuchillos, si te tuviera cerca incluso te hubieran hecho sangre.
Agachas la cabeza y no se lo que empiezas a hacer, yo continúo mirando el espectáculo, como ya decía
Moulin Rouge "
El espectáculo debe continuar" nosotros somos ese kit-kat que solo sabemos compartir los dos.
La gente se va a un lugar y a otro. Unos se despiden, no piensan estar aquí aguantando al maldito profesor de turno hasta que lleguen sus vacaciones, yo con pocos a los cuales despedir, y algunos con ganas de despedir miro el reloj.
Esta vez no había un reloj, sino ese mensaje que tanto nos alegra ver en el móvil y no es de 2244.
"
Me encanta cuando te enfadas, tus ojos brillan, tu cuello se alarga, tus manos no pueden estar quietas y aun poniendo todos tus sentidos en marcha no dejas de sonreír, creo que eso es bastante difícil de conseguir. Sabes... me gustaría saber si sonríes en todo momento"
Entonces sonrío, esto no es una nota de amor, lo sé, pero el es así de los que te envían poemas solo para sacarte de quicio y entender que a pesar de lo idiota que es lo quieres.
Basando en hechos irreales