—¿Creo que ayer se te hizo un poco tarde, no?—le preguntó Odette.

—¿Quién era la chica de ayer?, era un encanto— siguió su madre sin ningún interés de pelearse con Cristi.
—Que más de da, sólo pasé a recoger el dinero y a llevarla al pub, se quedó sin gasolina y no tuve otro remedio.
—Tenía cara de buena chica—suspiró ella.
Cristi rió, seguro que ella no había oído sus gritos la noche anterior en medio de la carretera, ni sus ganas de quitarse esa careta que al parecer para su madre parecía seguir estando allí.
—Ahora también quieres arreglarme con quien tengo que salir y con quien no?—bufó él.
—Te estás volviendo insoportable desde que pasó aquello, tú no eras así. Había algo dentro de ti, ahora haces echo cuando hablas.
El oscuro rostro de Cristi se enfureció al toparse con aquellas horripilantes palabras. Su rostro era inexpresivo con una piel de color oscura y pero corto también oscuro.
Para él julio tampoco fue su mejor mes. Ver como Laurita, su amiga desde la infancia, desapareció aquel primero de mes sin hacer ninguna señal hacía que su carácter se volviera más duro de lo habitual.
Julio es un maldito avaricioso que le quiso robar el nombre a junio
pero junio nunca le prestó su perfecta "n".
Aunque le quiso dibujar sonrisas nada sabía tan bueno como aquel bonito
22 de junio
pero junio nunca le prestó su perfecta "n".
Aunque le quiso dibujar sonrisas nada sabía tan bueno como aquel bonito
22 de junio