No soy quien era, nadie sabe ni que paso ni como fue para que algo me convirtiera en alguien.
Por favor, no vuelvas a recordar, hazlo por ti.
-A la tienda de chucherías
Miras la ventana una y otra vez, yo me acerco para intentar ver lo que tu ves, pero no veo nada interesante. Miras mi silencio y te levantas cogiendo esa maceta ya llena de telarañas y de cuatro hojas secas que todavía perduran.
A veces me olvido de que te estoy mirando hasta que levantas los ojos sin saber muy bien que cara poner. Pero no me olvido de tu nombre, ni de tu sonrisa estúpida ni la que pones cuando algo te da vergüenza, esa es la que menos se me olvida por que es la de la única forma que puedo ver el niño que llevamos dentro y no el niño que nos pintamos de vez en cuando.
Nunca creyó que llegara a aquel punto. Después de ser feliz y ver que las cosas le van bien no soporta que alguien la abandone llenándose a las manos de otros y riendo con los otros, algún tipo de ira nace dentro de ella haciendo sentirse mas avergonzada de ella misma por que no es la primera vez.
Déjame interpretar mi papel de chica mala por unos minutos mas. Estoy harta que siempre me des el de chica buena yo también tengo derecho a ser mala y a saltarme normas de vez en cuando. Soy alguien mas que la muñequita buena que obedece ordenes y se sienta a primera fila. Necesito que veas que puedo ser mala y buena a la vez. Puedo ser yo y ella.1885-1983. Seudónimo de Paul Lefèvre, poeta y dramaturgo francés. Autor de un estilo intimista y sentimental.
Diciembre empieza con sueño, descongelando los cubitos de mi piel y haciéndolos estremecer con el contacto.